L. D. / EFE.-
David Waisman, presidente de la comisión que investiga las cuentas millonarias de Montesinos, presentó a la prensa una ampliación del informe que entregó el pasado miércoles tras finalizar los trabajos de la comisión. Indicó que “ha quedado evidenciado el accionar ilícito de esta operación, la cual fue concebida y dirigida por Vladimiro Montesinos en contubernio con cuatro grupos de proveedores de armas conformado por Mosier Rosini, Enrique Benavides Morales, Klaus Corpancho, Víctor Alberto Venero Garrido y otras personas”.
Waisman ratificó también que el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y comandante general de la Fuerza Aérea (FAP), Miguel Medina, está implicado en el caso de la compra irregular de tres MIG 29 al considerar que “mintió” y que presentó un informe supuestamente falso. Según Waisman, se formularon observaciones de tipo técnico a causa del limitado radio de acción de los MIG-29, ya que, mientras las comisiones técnicas de la FAP señalaron que se situaban en 1.500 kilómetros, el actual Alto Mando ha “determinado en 350 kilómetros su radio de acción”.
También se compraron misiles anti-radar por varios millones de dólares, “que no pueden ser portados por estos aviones y se está viendo la forma de homologarlos para los Sukoi-25”. Asimismo, Waisman dijo que se calcula que “solamente Vladimiro Montesinos cobró una comisión ilegal de 21 millones de dólares”. En la venta, puntualizó, participó también una red de proveedores de armas “que se valieron de empresas de fachada. Se ha detectado hasta ahora que por esta operación los proveedores de armas cobraron no menos de 32 millones de dólares”.
Waisman ratificó también que el presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y comandante general de la Fuerza Aérea (FAP), Miguel Medina, está implicado en el caso de la compra irregular de tres MIG 29 al considerar que “mintió” y que presentó un informe supuestamente falso. Según Waisman, se formularon observaciones de tipo técnico a causa del limitado radio de acción de los MIG-29, ya que, mientras las comisiones técnicas de la FAP señalaron que se situaban en 1.500 kilómetros, el actual Alto Mando ha “determinado en 350 kilómetros su radio de acción”.
También se compraron misiles anti-radar por varios millones de dólares, “que no pueden ser portados por estos aviones y se está viendo la forma de homologarlos para los Sukoi-25”. Asimismo, Waisman dijo que se calcula que “solamente Vladimiro Montesinos cobró una comisión ilegal de 21 millones de dólares”. En la venta, puntualizó, participó también una red de proveedores de armas “que se valieron de empresas de fachada. Se ha detectado hasta ahora que por esta operación los proveedores de armas cobraron no menos de 32 millones de dólares”.
