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PERMITIRÍA EL ESCUDO ANTIMISILES

Rusia admite que el tratado ABM puede ser modificado aunque bajo estricto consenso

Rusia ha admitido que el tratado ABM que prohíbe el escudo antimisiles de EEUU puede ser cambiado, aunque ha advertido que sin el consenso entre el Kremlin y la Casa Blanca, Washington tendrá una "respuesta adecuada" de Moscú.

L. D. / EFE.- El Kremlin adelantó hace dos días esa eventual respuesta con el lanzamiento de un misil balístico intercontinental RS-18 capaz de portar hasta seis cabezas nucleares y que reforzó las amenazas rusas de recurrir a las armas soviéticas más temidas en Occidente. Los cohetes con cabezas nucleares múltiples son rechazados por los tratados de desarme internacionales, pero son una de las cartas de Moscú para hacer frente al sistema de defensa antimisiles de EEUU, denostado por Rusia y prohibido por el ABM de 1972.

Fue el propio presidente ruso, Vladímir Putin, quien recuperó la formula las "medidas de respuesta asimétricas", en referencia a los supermisiles rusos contra los que nada pueden hacer los escudos nucleares "en los próximos 50 ó 100 años", según el mandatario. EEUU quiere que se cambie la disposición del ABM que prohíbe la construcción de sistemas nacionales de defensa contra misiles balísticos para interceptar cualquier ataque atómico mediante radares sofisticados y cohetes interceptores. Rusia rechaza precisamente esta modificación del ABM, pues daría la superioridad estratégica a Washington al no disponer Moscú de los medios financieros para sacar adelante otro muro defensivo similar.

El Ministerio de Defensa ruso ha mostrado el sutil juego diplomático del Kremlin, que deja la puerta abierta a un diálogo intenso sobre el tema y no descarta incluso un paraguas nuclear "descafeinado" siempre y cuando Moscú participe en él. "La posibilidad de hacer enmiendas al tratado (ABM) no está descartada y algunos cambios ya se han producido", señaló el general Leonid Ivashov, jefe de cooperación internacional del Ministerio de Defensa ruso.

Ivashov ha añadido que Moscú "está listo para sentarse a la mesa de las negociaciones y de las consultas con EEUU y la OTAN a fin de afrontar la emergente política exterior, con la disposición rusa a tratar los problemas de la amenaza de misiles". Esta llamada al consenso fue acompañada con el anuncio del viaje a Moscú de la consejera de Seguridad Nacional estadounidense, Condoleezza Rice, en torno al 12 de julio, y de la inminente reunión el próximo día 2 entre el primer ministro ruso, Mijail Kasiánov, y el secretario general de la OTAN, George Robertson.

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