L. D. / EFE.-
A dos días del comienzo de la reunión, la psicosis sobre la seguridad se ha convertido ya en la protagonista absoluta y de ello da prueba el aspecto de Génova, donde la mayoría de los comercios del centro han cerrado y de donde ya ha empezado un éxodo de ciudadanos que quieren evitarse los problemas de vivir en una ciudad que durante varias jornadas ofrecerá un aspecto irreal.
Un entramado de grandes verjas diseminadas por la ciudad la dan un aspecto de gueto por el que ni siquiera los propios habitantes pueden moverse libremente, dado que en algunas zonas del centro la Policía exige pases específicos. Las autoridades han abierto la mano y finalmente los periodistas acreditados -unos 4.200- podrán moverse por todas las zonas, ya que inicialmente había cerrado once de los veintiún controles de la llamada "zona roja", la más sensible por ser la del Palazzo Ducal, lugar de la cumbre y el Puerto, donde se alojarán las delegaciones.
En total se han desplegado en Génova cerca de 20.000 efectivos entre policías y militares, mientras otros centenares controlan los 43 puestos fronterizos de Italia, donde proceden a identificar a los manifestantes contra la globalización que por miles van llegando al país. Según datos del Ministerio del Interior, hasta ahora ha sido rechazada la entrada de casi setecientas personas, que en los ordenadores policiales aparecen con antecedentes por haber participado en manifestaciones violentas.
En algunos pasos fronterizos se han desarrollado manifestaciones de protesta por la rigidez en los controles, que se han saldado sin incidentes. A primeras horas de este miércoles, un centenar de agentes han procedido a revisar unas instalaciones deportivas de Génova en las que están acampados setecientos jóvenes anti-globalización, que desde el lunes llevan a cabo una contra-cumbre en la que debaten los mismos asuntos que integran la agenda de los líderes.
Un entramado de grandes verjas diseminadas por la ciudad la dan un aspecto de gueto por el que ni siquiera los propios habitantes pueden moverse libremente, dado que en algunas zonas del centro la Policía exige pases específicos. Las autoridades han abierto la mano y finalmente los periodistas acreditados -unos 4.200- podrán moverse por todas las zonas, ya que inicialmente había cerrado once de los veintiún controles de la llamada "zona roja", la más sensible por ser la del Palazzo Ducal, lugar de la cumbre y el Puerto, donde se alojarán las delegaciones.
En total se han desplegado en Génova cerca de 20.000 efectivos entre policías y militares, mientras otros centenares controlan los 43 puestos fronterizos de Italia, donde proceden a identificar a los manifestantes contra la globalización que por miles van llegando al país. Según datos del Ministerio del Interior, hasta ahora ha sido rechazada la entrada de casi setecientas personas, que en los ordenadores policiales aparecen con antecedentes por haber participado en manifestaciones violentas.
En algunos pasos fronterizos se han desarrollado manifestaciones de protesta por la rigidez en los controles, que se han saldado sin incidentes. A primeras horas de este miércoles, un centenar de agentes han procedido a revisar unas instalaciones deportivas de Génova en las que están acampados setecientos jóvenes anti-globalización, que desde el lunes llevan a cabo una contra-cumbre en la que debaten los mismos asuntos que integran la agenda de los líderes.
