L. D. / Víctor Cheretski.-
Lo que más preocupa al mando de las operaciones es que los principales trabajos de separar la primera sección del submarino, destrozada por la explosión, no han empezado todavía. Mientras tanto el tiempo está empeorando cada día y en cualquier momento puede impedir continuar con el rescate.
El mando ruso de la operación sospecha que la empresa contratada pretende utilizar el pretexto del tiempo y suspender los trabajos. Razón: los peligros de proseguirlos. Ya no es ningún secreto que en la parte delantera del submarino se conservan torpedos que pueden estallar en cualquier momento. Tras un año en el agua estos artefactos son extremadamente inestables.
Otro peligro representa el reactor nuclear del submarino. Teóricamente está apagado y bien protegido. Pero nadie sabe que puede pasar a la hora de mover el submarino e intertar llevarlo a la superficie.
No obstante, estos problemas no repercutirán en la conmemoración del aniversario que tendrá lugar en la base naval de Vidiáyevo en el golfo de Kola con la participación de 220 familiares de los marinos muertos, altos mandos de la flota rusa y numerosos jerarcas de la iglesia ortodoxa. Se espera la apertura de una nueva iglesia de San Nicalás, patrón de los marinos, y de una placa conmemorativa en el cuartel donde residía la tripulación del “Kursk”.
El mando ruso de la operación sospecha que la empresa contratada pretende utilizar el pretexto del tiempo y suspender los trabajos. Razón: los peligros de proseguirlos. Ya no es ningún secreto que en la parte delantera del submarino se conservan torpedos que pueden estallar en cualquier momento. Tras un año en el agua estos artefactos son extremadamente inestables.
Otro peligro representa el reactor nuclear del submarino. Teóricamente está apagado y bien protegido. Pero nadie sabe que puede pasar a la hora de mover el submarino e intertar llevarlo a la superficie.
No obstante, estos problemas no repercutirán en la conmemoración del aniversario que tendrá lugar en la base naval de Vidiáyevo en el golfo de Kola con la participación de 220 familiares de los marinos muertos, altos mandos de la flota rusa y numerosos jerarcas de la iglesia ortodoxa. Se espera la apertura de una nueva iglesia de San Nicalás, patrón de los marinos, y de una placa conmemorativa en el cuartel donde residía la tripulación del “Kursk”.
