L. D. / EFE.-
En una entrevista publicada por el diario francés
Le Figaro
, Gorbachov asegura que "el pueblo, nuestro pueblo, ha pagado demasiado caras las reformas; no se puede olvidar que dos tercios de los habitantes viven por debajo del umbral de la pobreza o en el limite”. Se cumplen diez años del golpe de Estado en Rusia y Gorbachov lo recuerda en sus declaraciones.
Aquella aventura golpista de algunos dirigentes soviéticos, que mantuvieron en vilo al mundo durante tres días, "abrió camino" al presidente de Rusia, Borís Yeltsin, recordó Gorbachov. Erigido en abanderado de la democracia, Yeltsin aprovechó la victoria y el entusiasmo popular para prohibir el Partido Comunista y liberarse del control del centralismo federal. Cuatro meses después, Yelstin pactó con los líderes de Ucrania y Bielorrusia la disolución de la URSS y logró desbancar a su gran rival político, Gorbachov, y hacerse con el sillón del Kremlin.
El padre de la "perestroika" denuncia en la entrevista que los integrantes del Soviet Supremo, ocupado por un 86 por ciento de comunistas, aprobaran entonces “la muerte de la URSS”, ya que, en su opinión, "para acabar con Gorbachov, sacrificaron la Unión". Asegura además que “todos los males que hemos sufrido desde entonces provienen, en gran parte, de aquello". Sin embargo, menciona que pese "a todas las criticas que pueden hacerse a Yeltsin, él creía que desembarazándose del peso de las Repúblicas, Rusia, en algunos años, podría unirse a los países más desarrollados".
En cuanto al futuro político de Rusia, Gorbachov apoya abiertamente un eventual segundo mandato del actual presidente, Vladímir Putin, porque "es capaz de progresar" y está comprometido "con la democracia y la libertad". Al tiempo, ha expresado su deseo de que Putin "se distancie más rápido de pasado reciente y del fundamentalismo liberal".
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Aquella aventura golpista de algunos dirigentes soviéticos, que mantuvieron en vilo al mundo durante tres días, "abrió camino" al presidente de Rusia, Borís Yeltsin, recordó Gorbachov. Erigido en abanderado de la democracia, Yeltsin aprovechó la victoria y el entusiasmo popular para prohibir el Partido Comunista y liberarse del control del centralismo federal. Cuatro meses después, Yelstin pactó con los líderes de Ucrania y Bielorrusia la disolución de la URSS y logró desbancar a su gran rival político, Gorbachov, y hacerse con el sillón del Kremlin.
El padre de la "perestroika" denuncia en la entrevista que los integrantes del Soviet Supremo, ocupado por un 86 por ciento de comunistas, aprobaran entonces “la muerte de la URSS”, ya que, en su opinión, "para acabar con Gorbachov, sacrificaron la Unión". Asegura además que “todos los males que hemos sufrido desde entonces provienen, en gran parte, de aquello". Sin embargo, menciona que pese "a todas las criticas que pueden hacerse a Yeltsin, él creía que desembarazándose del peso de las Repúblicas, Rusia, en algunos años, podría unirse a los países más desarrollados".
En cuanto al futuro político de Rusia, Gorbachov apoya abiertamente un eventual segundo mandato del actual presidente, Vladímir Putin, porque "es capaz de progresar" y está comprometido "con la democracia y la libertad". Al tiempo, ha expresado su deseo de que Putin "se distancie más rápido de pasado reciente y del fundamentalismo liberal".
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