L. D. / EFE.-
El príncipe Alwaleed bin Talal visitó la llamada “zona cero” con Giuliani, días después de los atentados del pasado 11 de septiembre, en solidaridad con los más de 5.000 muertos y desaparecidos en la destrucción de las Torres Gemelas. Sin embargo, bin Talal afirmó que el Gobierno de Estados Unidos debía “reexaminar sus políticas respecto a Oriente Medio”, y consideró que Washington tenía que “adoptar una posición más equilibrada respecto a la causa palestina”.
Asimismo, indicó en una declaración que, irónicamente, fue distribuida por la propia Oficina de Prensa de la Alcaldía, que “nuestros hermanos palestinos continúan siendo masacrados por los israelíes mientras el mundo mira a otro lado. Ha llegado el momento de que enfrentemos algunos de los temas que han podido desencadenar este acto criminal”. El príncipe, uno de los hombres más ricos del mundo, es presidente de la compañía privada Kingdom Holding, y no forma parte del Gobierno de Arabia Saudí, el principal productor y exportador de petróleo del mundo.
En rueda de prensa, Giulaini dijo que estas declaraciones no sólo habían sido equivocadas, sino que estimó que “en gran parte son también parte del problema” que ha provocado la crisis actual, y alimenta el terrorismo en esa parte del planeta. Agregó que “no existe ninguna equivalencia moral con este ataque. No existe justificación posible. Las personas que hicieron esto no tienen ningún derecho a buscar una justificación, e intentar buscarla invita a que vuelva a ocurrir. Una de las razones por las que pienso que ha ocurrido radica en que algunos intentan buscarle una equivalencia moral y no entienden la diferencia entre democracias liberales, como Estados Unidos e Israel, y Estados terroristas”.
En su declaración, el príncipe saudí también condenó el terrorismo y expresó sus condolencias por las más de 5.000 personas fallecidas o desaparecidas en los atentados. Alwalled, nieto del rey Fad de Arabia Saudí, tiene invertida la mitad de su fortuna, valorada en unos 20.000 millones, en Citigroup, uno de las firmas financieras más grande del mundo, y entregó el cheque de 10 millones de dólares al Fondo para las Torres Gemelas, poco después de visitar el lugar de la tragedia.
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Asimismo, indicó en una declaración que, irónicamente, fue distribuida por la propia Oficina de Prensa de la Alcaldía, que “nuestros hermanos palestinos continúan siendo masacrados por los israelíes mientras el mundo mira a otro lado. Ha llegado el momento de que enfrentemos algunos de los temas que han podido desencadenar este acto criminal”. El príncipe, uno de los hombres más ricos del mundo, es presidente de la compañía privada Kingdom Holding, y no forma parte del Gobierno de Arabia Saudí, el principal productor y exportador de petróleo del mundo.
En rueda de prensa, Giulaini dijo que estas declaraciones no sólo habían sido equivocadas, sino que estimó que “en gran parte son también parte del problema” que ha provocado la crisis actual, y alimenta el terrorismo en esa parte del planeta. Agregó que “no existe ninguna equivalencia moral con este ataque. No existe justificación posible. Las personas que hicieron esto no tienen ningún derecho a buscar una justificación, e intentar buscarla invita a que vuelva a ocurrir. Una de las razones por las que pienso que ha ocurrido radica en que algunos intentan buscarle una equivalencia moral y no entienden la diferencia entre democracias liberales, como Estados Unidos e Israel, y Estados terroristas”.
En su declaración, el príncipe saudí también condenó el terrorismo y expresó sus condolencias por las más de 5.000 personas fallecidas o desaparecidas en los atentados. Alwalled, nieto del rey Fad de Arabia Saudí, tiene invertida la mitad de su fortuna, valorada en unos 20.000 millones, en Citigroup, uno de las firmas financieras más grande del mundo, y entregó el cheque de 10 millones de dólares al Fondo para las Torres Gemelas, poco después de visitar el lugar de la tragedia.
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