L. D. / EP.-
Este diálogo intercongoleño, previsto por el acuerdo del alto el fuego firmado en Lusaka hace más de dos años, pero nunca respetado, puede tomar cuerpo en la capital etíope, corriendo, no obstante, el riesgo de limitarse a una simple ceremonia de apertura que deje para más tarde las verdaderas negociaciones. Tras más de tres años de una rebelión que ha degenerado en una guerra regional, en la que están implicadas las tropas de otros cinco países, este diálogo representa la antesala política de un proceso de paz que progresa muy lentamente.
Previsto en un primer momento para 330 delegados, el encuentro de Addis Abeba redujo el número de participantes excluyendo a 80 personas. La mediación, llevada a cabo por el presidente botswano, Ketumile Masire, se lamenta de la falta de medios económicos necesarios para el alojamiento de 330 personas durante los 45 días de diálogo previstos inicialmente. Sólo una pequeña parte de la suma prometida por los socios capitalistas internacionales ha sido depositada. En el plano de la negociación, Kinshasa se muestra favorable a un aplazamiento, mientras que los rebeldes se oponen, acusando al Gobierno de querer ganar tiempo.
Para muchos de los observadores independientes del proceso, las verdaderas razones de la incertidumbre que se cierne sobre el diálogo reside en las divergencias profundas persistentes entre el Gobierno y los rebeldes.
!-->
Previsto en un primer momento para 330 delegados, el encuentro de Addis Abeba redujo el número de participantes excluyendo a 80 personas. La mediación, llevada a cabo por el presidente botswano, Ketumile Masire, se lamenta de la falta de medios económicos necesarios para el alojamiento de 330 personas durante los 45 días de diálogo previstos inicialmente. Sólo una pequeña parte de la suma prometida por los socios capitalistas internacionales ha sido depositada. En el plano de la negociación, Kinshasa se muestra favorable a un aplazamiento, mientras que los rebeldes se oponen, acusando al Gobierno de querer ganar tiempo.
Para muchos de los observadores independientes del proceso, las verdaderas razones de la incertidumbre que se cierne sobre el diálogo reside en las divergencias profundas persistentes entre el Gobierno y los rebeldes.
!-->
