L. D. / EFE.-
Sirven, que se encuentra encarcelado en Francia desde su detención en Filipinas en febrero pasado, y a la espera de un juicio por su gestión en Elf, dio explicaciones el jueves a Perraudin, que se desplazó a París para prestarle declaración sobre lo que hizo con los 202 millones de francos suizos (unos 135 millones de euros) que circularon por sus cuentas suizas.
Las investigaciones llevadas a cabo en Suiza han permitido establecer que ese dinero salió de “las cajas de Elf, pero también de su filial Rivunion, procedente de operaciones como la compra de la empresa española Ertoil o la venta de terrenos en Issy les Moulineaux (al noroeste de París) y de otras fuentes todavía no reveladas pero que podrían ser explosivas”, afirmó Le Figaro .
El grueso de esa cifra sirvió para el pago de comisiones, indica el rotativo, que añade que la justicia se interesa en particular por 50 millones de francos suizos que pudieron ser malversados en beneficio del propio Sirven. Este, sin embargo, contó a Perraudin y al magistrado francés Renaud Van Ruymbeke, que gestionó ese dinero en beneficio del Gobierno del Congo, que pidió que lo llevara a Liechtenstein en 1996.
Pero cuando la máquina judicial se puso en marcha al año siguiente y comenzó a amenazar a Sirven, conocido como el “señor Africa” de la petrolera francesa, lo retiró de allí y se fugó a Manila, donde vivió como fugitivo hasta su detención en febrero. El detenido admitió a los jueces que una parte de ese dinero -probablemente 9 millones de francos suizos- se lo llevaron a la capital filipina, donde él lo utilizó para sus “necesidades privadas”, pero añadió que se podría haber quedado con el resto y no lo hizo.
Precisamente, según su versión, la suma restante debía quedarse en Europa para cumplir la voluntad de los congoleses a los que, aunque no identificó claramente, sí dio algunas pistas. Así indicó que conocía “personalmente” al entonces presidente, Pascal Lissouba.
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Las investigaciones llevadas a cabo en Suiza han permitido establecer que ese dinero salió de “las cajas de Elf, pero también de su filial Rivunion, procedente de operaciones como la compra de la empresa española Ertoil o la venta de terrenos en Issy les Moulineaux (al noroeste de París) y de otras fuentes todavía no reveladas pero que podrían ser explosivas”, afirmó Le Figaro .
El grueso de esa cifra sirvió para el pago de comisiones, indica el rotativo, que añade que la justicia se interesa en particular por 50 millones de francos suizos que pudieron ser malversados en beneficio del propio Sirven. Este, sin embargo, contó a Perraudin y al magistrado francés Renaud Van Ruymbeke, que gestionó ese dinero en beneficio del Gobierno del Congo, que pidió que lo llevara a Liechtenstein en 1996.
Pero cuando la máquina judicial se puso en marcha al año siguiente y comenzó a amenazar a Sirven, conocido como el “señor Africa” de la petrolera francesa, lo retiró de allí y se fugó a Manila, donde vivió como fugitivo hasta su detención en febrero. El detenido admitió a los jueces que una parte de ese dinero -probablemente 9 millones de francos suizos- se lo llevaron a la capital filipina, donde él lo utilizó para sus “necesidades privadas”, pero añadió que se podría haber quedado con el resto y no lo hizo.
Precisamente, según su versión, la suma restante debía quedarse en Europa para cumplir la voluntad de los congoleses a los que, aunque no identificó claramente, sí dio algunas pistas. Así indicó que conocía “personalmente” al entonces presidente, Pascal Lissouba.
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