L D (EFE)
“No hablaremos con el PDP porque no reconoce la indivisibilidad de China ni los acuerdos alcanzados el año 1992”, afirmó en una rueda de prensa el portavoz de la Oficina de Asuntos Taiwaneses del Consejo de Estado chino (máximo órgano ejecutivo), Zhang Mingqing.
En noviembre de 1992 Taiwán aceptó en un acuerdo informal el principio de “una China”, requisito indispensable según el Gobierno chino para dialogar con la que considera una mera provincia rebelde. El presidente del PDP, Chen Shui-bian, aseguró esta semana que China no tendría más remedio que tratar con él y su partido, y reafirmó sus deseos de mejorar las relaciones entre ambos vecinos, pese a que también reiteró estar a favor de la independencia de la isla.
Según el primer ministro del PDP, Chang Chun-hsiung, “los taiwaneses han usado las urnas para reafirmar que rechazan el principio de un país, dos sistemas”. “No creo que las fuerzas independentistas hayan salido fortalecidas con este resultado electoral. Los taiwaneses quieren paz y estabilidad. Están en contra de la independencia”, manifestó, contrariamente, el portavoz del Consejo de Estado.
La rigidez china en el asunto hace temer un recrudecimiento de las relaciones entre ambas partes del estrecho de Formosa, como pasó cuando China trató de amedrentar a los taiwaneses lanzando misiles y amenazas belicosas para que no votaran al presidente taiwanés Chen Shui-bian. El PDP, partidario de la independencia de la isla, obtuvo una mayoría relativa en el Parlamento, con 87 de los 225 escaños, mientras que el opositor Kuomintang, partidario de una futura unión con China, sólo consiguió 68 escaños. Con esta victoria el PDP arrebató el control del Legislativo al Kuomintang, en el poder durante los últimos 51 años.
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En noviembre de 1992 Taiwán aceptó en un acuerdo informal el principio de “una China”, requisito indispensable según el Gobierno chino para dialogar con la que considera una mera provincia rebelde. El presidente del PDP, Chen Shui-bian, aseguró esta semana que China no tendría más remedio que tratar con él y su partido, y reafirmó sus deseos de mejorar las relaciones entre ambos vecinos, pese a que también reiteró estar a favor de la independencia de la isla.
Según el primer ministro del PDP, Chang Chun-hsiung, “los taiwaneses han usado las urnas para reafirmar que rechazan el principio de un país, dos sistemas”. “No creo que las fuerzas independentistas hayan salido fortalecidas con este resultado electoral. Los taiwaneses quieren paz y estabilidad. Están en contra de la independencia”, manifestó, contrariamente, el portavoz del Consejo de Estado.
La rigidez china en el asunto hace temer un recrudecimiento de las relaciones entre ambas partes del estrecho de Formosa, como pasó cuando China trató de amedrentar a los taiwaneses lanzando misiles y amenazas belicosas para que no votaran al presidente taiwanés Chen Shui-bian. El PDP, partidario de la independencia de la isla, obtuvo una mayoría relativa en el Parlamento, con 87 de los 225 escaños, mientras que el opositor Kuomintang, partidario de una futura unión con China, sólo consiguió 68 escaños. Con esta victoria el PDP arrebató el control del Legislativo al Kuomintang, en el poder durante los últimos 51 años.
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