LD (EFE)
Por primera vez y tras semanas de protestas, un ministro del presidente moldavo, Vladímir Voronin, encaró a los manifestantes reunidos este lunes en la plaza de la Gran Asamblea Nacional en el centro de Chisinau. Pero Ilie Vancea, titular de Educación y en cuyo departamento se encendió la chispa de la revuelta contra el ruso, no convenció a los manifestantes con sus promesas de que ese idioma no será implantado en la enseñanza secundaria y sólo recibió la repulsa nacionalista.
El idioma oficial, el moldavo -un dialecto del rumano- es lengua natal del 65 por ciento de los 4,5 millones de moldavos, pero amplias capas de la población de origen étnico ruso y ucraniano hablan el ruso, impuesto cuando Moldavia era parte de la URSS.
Vancea recordó que la semana pasada el Gobierno echó marcha atrás en su intención de obligar a la enseñanza del ruso en la educación secundaria, pero los manifestantes dejaron en claro que esa sólo fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchos moldavos. "El objetivo principal de los manifestantes es la dimisión de la dirección comunista de Moldavia", afirma Yuri Rosca, quien al frente del opositor Partido Demócrata Cristiano Popular (PDCP) ha encabezado la campaña de protesta lanzada el pasado 9 de enero.
Este domingo tuvo lugar la mayor protesta en Chisinau, con entre 50.000 y 100.000 manifestantes que exigieron la dimisión del "Gobierno bolchevique" de Voronin. El Ejecutivo moldavo ha calificado de "ilegales" estas protestas por "insultar" y presionar" al poder, y movilizar a "niños", en referencia a los estudiantes que nutren las manifestaciones.
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El idioma oficial, el moldavo -un dialecto del rumano- es lengua natal del 65 por ciento de los 4,5 millones de moldavos, pero amplias capas de la población de origen étnico ruso y ucraniano hablan el ruso, impuesto cuando Moldavia era parte de la URSS.
Vancea recordó que la semana pasada el Gobierno echó marcha atrás en su intención de obligar a la enseñanza del ruso en la educación secundaria, pero los manifestantes dejaron en claro que esa sólo fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de muchos moldavos. "El objetivo principal de los manifestantes es la dimisión de la dirección comunista de Moldavia", afirma Yuri Rosca, quien al frente del opositor Partido Demócrata Cristiano Popular (PDCP) ha encabezado la campaña de protesta lanzada el pasado 9 de enero.
Este domingo tuvo lugar la mayor protesta en Chisinau, con entre 50.000 y 100.000 manifestantes que exigieron la dimisión del "Gobierno bolchevique" de Voronin. El Ejecutivo moldavo ha calificado de "ilegales" estas protestas por "insultar" y presionar" al poder, y movilizar a "niños", en referencia a los estudiantes que nutren las manifestaciones.
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