LD (EFE)
El ex presidente yugoslavo hizo un atropellado interrogatorio a Halit Barani, con preguntas llenas de imprecisiones, fechas equivocadas, nombres erróneos y localidades inexistentes que el testigo se apresuró a corregir, puntualizar o negar. Milosevic dio muestras de nerviosismo y acusó a la Fiscalía de "escuchar las conversaciones telefónicas" que mantiene con sus abogados en Belgrado desde el centro de detención de la ONU.
"Quiero advertir al público que esos temas (del interrogatorio a Barani) son los mismos que he hablado con mis asesores", dijo furioso después de que el fiscal Geoffrey Nice formulara algunas preguntas complementarias a Barani. Para adelantarse a la ofensiva de Milosevic, que trata de justificar las acciones del Ejercito yugoslavo y de la policía serbia en la defensa contra los "terroristas" del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), la Fiscalía terminó su turno de preguntas poniendo de relieve la relación del testigo con este grupo guerrillero.
La ira del ex presidente se convirtió en sorpresa cuando el juez que preside la sala, el británico Richard May, le recordó que los temas del interrogatorio estaban anunciados en los documentos que se distribuyeron antes de sus conversaciones telefónicas, y que Milosevic se niega a leer. Aun mayor sorpresa mostró cuando le preguntó al testigo si sabía del asesinato del director del teatro de la localidad de Mitrovica (norte de Kosovo), cometido, según sus datos, por los miembros del UCK. "Eso es una mentira porque el director del teatro soy yo y no estoy muerto", le espetó Barani, que con una solida declaración y datos muy precisos de la zona de Mitrovica rebatió continuamente sus argumentos, se enzarzó con él corrigiéndole fechas, nombres y datos y dio detalles sobre los crímenes presuntamente cometidos por las tropas y los paramilitares serbios.
Con claras muestras de perder el control de la situación y una información -enviada por sus asesores desde Belgrado- muy imprecisa, Milosevic acusó en más de una ocasión al testigo de no decir la verdad, aunque continuó hasta finalizar el interrogatorio cerca de cuatro horas.
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"Quiero advertir al público que esos temas (del interrogatorio a Barani) son los mismos que he hablado con mis asesores", dijo furioso después de que el fiscal Geoffrey Nice formulara algunas preguntas complementarias a Barani. Para adelantarse a la ofensiva de Milosevic, que trata de justificar las acciones del Ejercito yugoslavo y de la policía serbia en la defensa contra los "terroristas" del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), la Fiscalía terminó su turno de preguntas poniendo de relieve la relación del testigo con este grupo guerrillero.
La ira del ex presidente se convirtió en sorpresa cuando el juez que preside la sala, el británico Richard May, le recordó que los temas del interrogatorio estaban anunciados en los documentos que se distribuyeron antes de sus conversaciones telefónicas, y que Milosevic se niega a leer. Aun mayor sorpresa mostró cuando le preguntó al testigo si sabía del asesinato del director del teatro de la localidad de Mitrovica (norte de Kosovo), cometido, según sus datos, por los miembros del UCK. "Eso es una mentira porque el director del teatro soy yo y no estoy muerto", le espetó Barani, que con una solida declaración y datos muy precisos de la zona de Mitrovica rebatió continuamente sus argumentos, se enzarzó con él corrigiéndole fechas, nombres y datos y dio detalles sobre los crímenes presuntamente cometidos por las tropas y los paramilitares serbios.
Con claras muestras de perder el control de la situación y una información -enviada por sus asesores desde Belgrado- muy imprecisa, Milosevic acusó en más de una ocasión al testigo de no decir la verdad, aunque continuó hasta finalizar el interrogatorio cerca de cuatro horas.
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