L D (EFE)
“Nadie vence nada la víspera, pero creo que estamos bien cerca de elegir a un hombre, salido del suelo de la fábrica, para la Presidencia del país más importante de Latinoamérica”, dijo en un acto electoral celebrado este viernes en Río de Janeiro. Pese a que había pedido a sus simpatizantes que no cantaran victoria antes del tiempo, en los últimos días el líder opositor, un ex tornero mecánico de 56 años, que fue candidato a la presidencia en 1989, 1994 y 1999, ha comenzado a hacer lo contrario.
Este viernes, por ejemplo, cuando unos 150 dirigentes del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) anunciaron que lo apoyarían, también declaró que en la “fiesta” de su partido “todos son bienvenidos”. Además de esa adhesión que se suma a la de otros desertores del la candidatura del oficialista José Serra, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) basa su seguridad en las encuestas de intención de voto y en acontecimientos políticos recientes. El ex líder sindical metalúrgico, quien cuenta con poco más de un 40 por ciento de las intenciones de voto según los sondeos electorales, ha visto aumentar su apoyo electoral con el rumor de que otros dos aspirantes de oposición renunciarían a la disputa para respaldarlo ya en la primera vuelta de las elecciones.
La prensa brasileña divulgó que el candidato de centroizquierda Ciro Gomes ha recibido fuertes presiones de los dirigentes de uno de los partidos de la coalición que representa para que mida sus posibilidades de victoria con las de Lula. “Si siento que hay posibilidades para que Lula venza en la primera vuelta orientaré mi partido a que vote por él”, dijo el veterano político Leonel Brizola, presidente del Partido Demócrata Laborista, una de las fuerzas que integran el Frente Laborista que presenta a Gomes.
El candidato de centroizquierda que, según las encuestas en algún momento de la campaña llegó a contar con votos suficientes para disputar una segunda vuelta con Lula, ahora está empatado en la tercera posición con Anthony Garotinho, ex gobernador de Río de Janeiro, un candidato populista y también opositor.
Este viernes, por ejemplo, cuando unos 150 dirigentes del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) anunciaron que lo apoyarían, también declaró que en la “fiesta” de su partido “todos son bienvenidos”. Además de esa adhesión que se suma a la de otros desertores del la candidatura del oficialista José Serra, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) basa su seguridad en las encuestas de intención de voto y en acontecimientos políticos recientes. El ex líder sindical metalúrgico, quien cuenta con poco más de un 40 por ciento de las intenciones de voto según los sondeos electorales, ha visto aumentar su apoyo electoral con el rumor de que otros dos aspirantes de oposición renunciarían a la disputa para respaldarlo ya en la primera vuelta de las elecciones.
La prensa brasileña divulgó que el candidato de centroizquierda Ciro Gomes ha recibido fuertes presiones de los dirigentes de uno de los partidos de la coalición que representa para que mida sus posibilidades de victoria con las de Lula. “Si siento que hay posibilidades para que Lula venza en la primera vuelta orientaré mi partido a que vote por él”, dijo el veterano político Leonel Brizola, presidente del Partido Demócrata Laborista, una de las fuerzas que integran el Frente Laborista que presenta a Gomes.
El candidato de centroizquierda que, según las encuestas en algún momento de la campaña llegó a contar con votos suficientes para disputar una segunda vuelta con Lula, ahora está empatado en la tercera posición con Anthony Garotinho, ex gobernador de Río de Janeiro, un candidato populista y también opositor.
