(Libertad Digital)
Según Mario Vallejo, presentador de la serie “La vida secreta de Castro”, la pareja llegó a obtener 30.000 dólares por las ventas de las visas. María Ferreti, portavoz de la Fundación Nacional Cubano Americana, aseguró que “es competencia de las autoridades españolas investigar la veracidad de estas denuncias”. Antonio Castro Soto es uno de los cuatro hijos que tuvo el tirano cubano con la maestra Dalia Soto.
Hasta primeros de este año, los cubanos que viajaban en el vuelo La Habana-Moscú, que hace una parada técnica en Madrid, bajaban a tierra en el Aeropuerto de Barajas y solicitaban asilo político. El año pasado fueron 3.000 y parece que el Gobierno ha pensado que son demasiados. Desde el pasado 15 de marzo se les exige visado. El pasado 15 de marzó se estableció la exigencia de un visado de tránsito aeroportuario (VTA) a los ciudadanos cubanos que pisan suelo español. Al parecer, el objetivo del Gobierno al tomar esta medida es frenar el aumento de personas de esta nacionalidad que piden asilo político en España huyendo del régimen castrista. El Ejecutivo anunció este requisito a las autoridades de La Habana el pasado día 25de febrero.
Fuentes oficiales explicaron el 13 de marzo, dos días antes de que se instituyese la medida, que el visado de tránsito responde al "crecimiento exponencial" que se ha producido en el número de personas que piden asilo al llegar al aeropuerto de Madrid. Hasta ahora, los cubanos que querían huir del régimen castrista tenían la oportunidad de llegar a España en el vuelo La Habana-Moscú, que hace escala técnica en Barajas. Una vez en el aeropuerto, solicitaban el asilo político. En la mayoría de los casos conseguían un permiso de entrada que les permitía quedarse en nuestro país y después regularizar su situación, que casi siempre se solventaba por razones humanitarias. Esos permisos tenían una duración de dos meses y, a su término, las autoridades tomaban una decisión sobre el expediente de cada ciudadano. En muy pocos casos se concedía el asilo político, aunque tampoco se repatriaba a los inmigrantes a Cuba. Las autoridades aplicaban con benevolencia la Ley de Extranjería.
En 1999 se registraron 178 casos, cifra que se elevó a 801 en el año 2000 y que llegó el pasado año a 3.000 peticiones, lo que "distorsiona cualquier política migratoria" que se pretenda establecer, según dijeron fuentes del Gobierno semanas atrás. Eso es lo que, según parece, ha obligado a las autoridades españolas a imponer una visa de tránsito a los cubanos que llegan a España sólo para hacer una escala técnica. Pero eso es lo que también les ha obligado ahora a resolver su huida de otra manera: volando a Moscú y, en la capital rusa, cambiando su pasaje de regreso a Cuba por uno a Madrid, donde piden asilo. Al parecer, se ven obligados a hacerlo así por el temor a pedir en La Habana un visado de tránsito para pisar suelo español. Temen que las autoridades castristas les impidan salir de la isla al comprobar que pidieron una visa de tránsito, lo que les da una pista sobre quiénes podrían aprovechar ese documento para solicitar asilo en España.
Hasta primeros de este año, los cubanos que viajaban en el vuelo La Habana-Moscú, que hace una parada técnica en Madrid, bajaban a tierra en el Aeropuerto de Barajas y solicitaban asilo político. El año pasado fueron 3.000 y parece que el Gobierno ha pensado que son demasiados. Desde el pasado 15 de marzo se les exige visado. El pasado 15 de marzó se estableció la exigencia de un visado de tránsito aeroportuario (VTA) a los ciudadanos cubanos que pisan suelo español. Al parecer, el objetivo del Gobierno al tomar esta medida es frenar el aumento de personas de esta nacionalidad que piden asilo político en España huyendo del régimen castrista. El Ejecutivo anunció este requisito a las autoridades de La Habana el pasado día 25de febrero.
Fuentes oficiales explicaron el 13 de marzo, dos días antes de que se instituyese la medida, que el visado de tránsito responde al "crecimiento exponencial" que se ha producido en el número de personas que piden asilo al llegar al aeropuerto de Madrid. Hasta ahora, los cubanos que querían huir del régimen castrista tenían la oportunidad de llegar a España en el vuelo La Habana-Moscú, que hace escala técnica en Barajas. Una vez en el aeropuerto, solicitaban el asilo político. En la mayoría de los casos conseguían un permiso de entrada que les permitía quedarse en nuestro país y después regularizar su situación, que casi siempre se solventaba por razones humanitarias. Esos permisos tenían una duración de dos meses y, a su término, las autoridades tomaban una decisión sobre el expediente de cada ciudadano. En muy pocos casos se concedía el asilo político, aunque tampoco se repatriaba a los inmigrantes a Cuba. Las autoridades aplicaban con benevolencia la Ley de Extranjería.
En 1999 se registraron 178 casos, cifra que se elevó a 801 en el año 2000 y que llegó el pasado año a 3.000 peticiones, lo que "distorsiona cualquier política migratoria" que se pretenda establecer, según dijeron fuentes del Gobierno semanas atrás. Eso es lo que, según parece, ha obligado a las autoridades españolas a imponer una visa de tránsito a los cubanos que llegan a España sólo para hacer una escala técnica. Pero eso es lo que también les ha obligado ahora a resolver su huida de otra manera: volando a Moscú y, en la capital rusa, cambiando su pasaje de regreso a Cuba por uno a Madrid, donde piden asilo. Al parecer, se ven obligados a hacerlo así por el temor a pedir en La Habana un visado de tránsito para pisar suelo español. Temen que las autoridades castristas les impidan salir de la isla al comprobar que pidieron una visa de tránsito, lo que les da una pista sobre quiénes podrían aprovechar ese documento para solicitar asilo en España.
