L D (EFE)
El ex presidente Carlos Menem (1989-1999) acusó de tener actitudes de "autoritarismo castrense" al presidente argentino, Eduardo Duhalde, impulsor de la supresión de las elecciones internas del Partido Justicialista (PJ, peronista), previstas para el 23 de febrero. Menem señaló en un comunicado que la determinación tomada ayer viernes por el Congreso Nacional justicialista, máxima instancia de decisión del peronismo, tiene "características oligárquicas y elitistas" pues atenta contra "los derechos electorales de los afiliados peronistas".
El plenario partidario, dominado por el sector que responde a Duhalde, habilitó a Menem, al gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, y a Adolfo Rodríguez Saá, que gobernó Argentina por una semana a finales de 2001, a participar en forma separada en los comicios presidenciales del próximo 27 de abril por considerarles los principales candidatos de la fuerza política. El debate de los congresistas dejó al desnudo las profundas diferencias que dividen al PJ, marcadas además por las disputas por el control del partido que mantienen desde hace tiempo Menem y Duhalde.
Mientras los seguidores de Carlos Menem abogaron por un regreso al modelo neoliberal puesto en práctica durante sus dos períodos presidenciales, el sector liderado por Duhalde defendió una renovación partidaria que recree los ideales del populista Juan Domingo Perón, creador del movimiento justicialista en 1945. El diputado José María Díaz Bancalari, autor de la moción para anular las primarias, fue el primero en reconocer que en el peronismo "hay proyectos antagónicos que son incompatibles". La senadora Cristina Fernández de Kirchner, esposa del candidato respaldado por Duhalde, señaló que, más allá de las primarias, "lo que está en discusión es un modelo de país".
El dirigente Miguel Angel Toma opinó que "el peronismo debería centrarse no en profundizar el antagonismo sino encontrar los términos medios de una propuesta".
"Estamos como estamos por las peleas internas. Creo que estamos en una circunstancia excepcional, pero también es cierto que estamos anteponiendo ese debate a la cuestión de fondo que es cómo podemos recomponer el peronismo", dijo Toma. Por su parte, el dirigente bonaerense Osvaldo Mercuri admitió que el peronismo "no está al borde de la fractura pero sí de la disgregación".
Más allá de los discursos, el enfrentamiento entre Menem y Duhalde se juega en el terreno judicial. El jueves pasado, la jueza electoral María Servini de Cubría dispuso una medida cautelar que prohibía al Congreso peronista avanzar en la supresión de las primarias, pero esa decisión fue apelada ayer por el sector que lidera Duhalde. El plenario resolvió que si la Justicia determina en instancias sucesivas dejar sin efectos lo resuelto por los congresistas, una "comisión de acción política" elegirá a la fórmula que competirá en los comicios presidenciales en representación del peronismo.
El plenario partidario, dominado por el sector que responde a Duhalde, habilitó a Menem, al gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, y a Adolfo Rodríguez Saá, que gobernó Argentina por una semana a finales de 2001, a participar en forma separada en los comicios presidenciales del próximo 27 de abril por considerarles los principales candidatos de la fuerza política. El debate de los congresistas dejó al desnudo las profundas diferencias que dividen al PJ, marcadas además por las disputas por el control del partido que mantienen desde hace tiempo Menem y Duhalde.
Mientras los seguidores de Carlos Menem abogaron por un regreso al modelo neoliberal puesto en práctica durante sus dos períodos presidenciales, el sector liderado por Duhalde defendió una renovación partidaria que recree los ideales del populista Juan Domingo Perón, creador del movimiento justicialista en 1945. El diputado José María Díaz Bancalari, autor de la moción para anular las primarias, fue el primero en reconocer que en el peronismo "hay proyectos antagónicos que son incompatibles". La senadora Cristina Fernández de Kirchner, esposa del candidato respaldado por Duhalde, señaló que, más allá de las primarias, "lo que está en discusión es un modelo de país".
El dirigente Miguel Angel Toma opinó que "el peronismo debería centrarse no en profundizar el antagonismo sino encontrar los términos medios de una propuesta".
"Estamos como estamos por las peleas internas. Creo que estamos en una circunstancia excepcional, pero también es cierto que estamos anteponiendo ese debate a la cuestión de fondo que es cómo podemos recomponer el peronismo", dijo Toma. Por su parte, el dirigente bonaerense Osvaldo Mercuri admitió que el peronismo "no está al borde de la fractura pero sí de la disgregación".
Más allá de los discursos, el enfrentamiento entre Menem y Duhalde se juega en el terreno judicial. El jueves pasado, la jueza electoral María Servini de Cubría dispuso una medida cautelar que prohibía al Congreso peronista avanzar en la supresión de las primarias, pero esa decisión fue apelada ayer por el sector que lidera Duhalde. El plenario resolvió que si la Justicia determina en instancias sucesivas dejar sin efectos lo resuelto por los congresistas, una "comisión de acción política" elegirá a la fórmula que competirá en los comicios presidenciales en representación del peronismo.
