LD (Agencias)
Tres propuestas han sido presentadas ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para resolver la crisis iraquí. EEUU, Gran Bretaña y España han presentado un proyecto de segunda resolución para forzar el desarme de Bagdad. Francia, Alemania y Rusia, pusieron sobre la mesa un memorando en el que piden reforzar el papel de los inspectores de la ONU. Finalmente, Canadá hizo circular un plan para facilitar una solución y preservar la unidad del Consejo.
El primer documento pretende declarar que Irak ha desaprovechado su última oportunidad para cumplir con sus obligaciones de desarme, impuestas por la ONU tras la Guerra del Golfo Pérsico en 1991. El segundo es una propuesta que pone énfasis en proseguir el mecanismo de las inspecciones mientras dé frutos e incluso reforzarlo con más medios. Este es el que, hasta ahora, ha tenido mayor apoyo entre los miembros del Consejo, que desde el lunes han celebrado reuniones informales fuera de la sala del plenario para intentar reducir diferencias. El plan canadiense, que duraría un mes, pretende “tender puentes”, según afirma el mismo documento, y encontrar un terreno de entendimiento entre los dos grupos. Para ello, propone que el jefe de los inspectores Hans Blix, presente el próximo viernes “los temas clave pendientes de solución” pero “estableciendo prioridades” y con “plazos para su resolución”.
El 7 de marzo, los inspectores deberían presentar un primer informe diciendo si Irak coopera “en sustancia”, seguido de otros el 14, el 21 y el 28 de marzo, que sería el último. El 31 de marzo, se celebraría una reunión del Consejo de Seguridad a nivel ministerial para decidir si Irak “cumple en sustancia” sus obligaciones. Si la conclusión es favorable a Bagdad, se reforzarían las inspecciones para dotar a los equipos de mayores medios, pero si los inspectores informan finalmente de que Irak elude su responsabilidad “podrían usarse todos los medios necesarios para forzarle a cumplir” sus obligaciones.
Tras el debate del lunes en el Consejo, se han intensificado los contactos bilaterales y multilaterales para buscar un consenso difícil en un asunto que, según miembros del organismo, pone en peligro su credibilidad y amenaza el futuro mismo de la ONU. Los representantes de los diez miembros no permanentes se reunieron hoy con los embajadores de Rusia, Francia y China para debatir su propuesta, y este jueves lo harán con los de EEUU y Gran Bretaña para analizar el texto de resolución.
El primer documento pretende declarar que Irak ha desaprovechado su última oportunidad para cumplir con sus obligaciones de desarme, impuestas por la ONU tras la Guerra del Golfo Pérsico en 1991. El segundo es una propuesta que pone énfasis en proseguir el mecanismo de las inspecciones mientras dé frutos e incluso reforzarlo con más medios. Este es el que, hasta ahora, ha tenido mayor apoyo entre los miembros del Consejo, que desde el lunes han celebrado reuniones informales fuera de la sala del plenario para intentar reducir diferencias. El plan canadiense, que duraría un mes, pretende “tender puentes”, según afirma el mismo documento, y encontrar un terreno de entendimiento entre los dos grupos. Para ello, propone que el jefe de los inspectores Hans Blix, presente el próximo viernes “los temas clave pendientes de solución” pero “estableciendo prioridades” y con “plazos para su resolución”.
El 7 de marzo, los inspectores deberían presentar un primer informe diciendo si Irak coopera “en sustancia”, seguido de otros el 14, el 21 y el 28 de marzo, que sería el último. El 31 de marzo, se celebraría una reunión del Consejo de Seguridad a nivel ministerial para decidir si Irak “cumple en sustancia” sus obligaciones. Si la conclusión es favorable a Bagdad, se reforzarían las inspecciones para dotar a los equipos de mayores medios, pero si los inspectores informan finalmente de que Irak elude su responsabilidad “podrían usarse todos los medios necesarios para forzarle a cumplir” sus obligaciones.
Tras el debate del lunes en el Consejo, se han intensificado los contactos bilaterales y multilaterales para buscar un consenso difícil en un asunto que, según miembros del organismo, pone en peligro su credibilidad y amenaza el futuro mismo de la ONU. Los representantes de los diez miembros no permanentes se reunieron hoy con los embajadores de Rusia, Francia y China para debatir su propuesta, y este jueves lo harán con los de EEUU y Gran Bretaña para analizar el texto de resolución.
