LD (EFE)
El fiscal general, Dmitri Ustinov, entregó al presidente Vladímir Putin las cien páginas con sus conclusiones finales, según las cuales el "Kursk", hundido el 12 de agosto del 2000 en el mar de Barents en el curso de unas maniobras, sufrió un accidente fortuito por una fuga de agua oxigenada en uno de los torpedos. Ningún jefe de la Armada ni alto cargo civil aparece en el informe como responsable de la catástrofe, en la que perecieron los 118 tripulantes del submarino.
"La causa penal abierta el 23 de agosto del 2000 sobre la violación de las normas de seguridad, navegación y explotación de un medio de transporte marítima con la muerte de personas se suspende porque no hay cuerpo de delito", subrayó Ustinov. Añadió que las dificultades económicas que afrontó el país en los últimos diez años forman parte de los factores que influyeron en la tragedia.
El fiscal recordó que la catástrofe del "Kursk" ocurrió a las 11 horas, 28 minutos y 26,5 segundos por la detonación de un torpedo de instrucción sin carga explosiva en la cuarta sección de la sala de munición. Dos minutos más tarde ocurrió una segunda explosión más violenta que prácticamente destrozó la proa del sumergible, lo que llevó a su hundimiento. Ustinov dijo que, tras esa explosión, murieron instantáneamente los tripulantes de la primera a la quinta sesión y que el resto de marinos se refugiaron en la novena sección, donde fallecieron por asfixia horas después.
"La causa penal abierta el 23 de agosto del 2000 sobre la violación de las normas de seguridad, navegación y explotación de un medio de transporte marítima con la muerte de personas se suspende porque no hay cuerpo de delito", subrayó Ustinov. Añadió que las dificultades económicas que afrontó el país en los últimos diez años forman parte de los factores que influyeron en la tragedia.
El fiscal recordó que la catástrofe del "Kursk" ocurrió a las 11 horas, 28 minutos y 26,5 segundos por la detonación de un torpedo de instrucción sin carga explosiva en la cuarta sección de la sala de munición. Dos minutos más tarde ocurrió una segunda explosión más violenta que prácticamente destrozó la proa del sumergible, lo que llevó a su hundimiento. Ustinov dijo que, tras esa explosión, murieron instantáneamente los tripulantes de la primera a la quinta sesión y que el resto de marinos se refugiaron en la novena sección, donde fallecieron por asfixia horas después.
