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Daniel Rodríguez Herrera, subdirector de Libertad Digital, pone el foco en los posibles candidatos a la vicepresicencia de EE.UU. junto a Trump.

¿Quién acompañará a Trump como candidato a vicepresidente?

Daniel Rodríguez Herrera, subdirector de Libertad Digital, pone el foco en los posibles candidatos a la vicepresicencia de EE.UU. junto a Trump.

Dado que hace meses que sabemos qué candidato presenta cada partido y que Kamala Harris repite en el ticket demócrata, la única incógnita es saber quien acompañará a Trump, porque obviamente no será Mike Pence. Y aunque no lo vayamos a saber hasta la convención republicana que tendrá lugar en un par de semanas, eso no ha impedido la especulación y las listas de principales candidatos. Así que, bueno, vamos a jugar.

Uno de los que más están sonando es el senador por Florida Marco Rubio. Era visto como el candidato ideal en 2016, y como todos los rivales que Trump consideraba peligrosos, tuvo su apodo denigrante y, en resumen, palabras feas en ambas direcciones. Entre sus virtudes estaría la posibilidad de que arrastre voto hispano, su telegenia, que es visto como alguien moderado y no un mero clon de Trump y que previsiblemente despedazaría a Kamala en el debate de candidatos a la vicepresidencia. Pero no está claro ni siquiera si quiere el puesto o prefiere seguir en el Senado después del fracaso de aquellas primarias.

Otro que ha ganado posiciones es JD Vance, autor del ensayo autobiográfico "Hillbilly, una elegía rural" y senador por Ohio. Extremadamente crítico con Trump en 2016, fue cambiando su posición y ha sido su más firme defensor en los últimos años, especialmente desde que fuera elegido para la Cámara Alta. Con 39 años es el más joven de los posibles candidatos, pero su principal problema es que es visto como una suerte de minitrump que no aportaría nada que pudiera hacer más atractivo votar a Donald Trump.

No obstante, el nombre que menos gente conozca que es el de Doug Burgum. Gobernador de Dakota del Norte, un estado con menos de un millón de habitantes, se presentó a las primarias sin ningún éxito, pero empleó su campaña para promocionar sus ideas sobre energía, lo que hacía suponer que buscaba algún puesto en la administración relacionado con eso. Es amigo personal de Trump, muy rico y amigo de mucha gente muy rica que podría aportar mucho dinero a la campaña, tiene 67 años y por tanto no debería tener mucho futuro en política y es un republicano más tradicional.

Entre los candidatos que suenan, pero algo menos está la única mujer, la congresista Elise Stefanik, que ha visto su perfil nacional subir con el interrogatorio a tres rectoras de universidad sobre el antisemitismo reinante en sus campus que ha terminado desembocando en la dimisión de dos de ellas. Gran defensora de Trump, su desempeño en un hipotético debate con Harris está por ver y tampoco está claro que aporte mucho a la campaña, aparte del hecho de ser mujer.

Otros candidatos incluyen a otros rivales en las primarias como el senador Tim Scott, Vivek Ramaswamy o incluso DeSantis, aunque parece improbable, además de quien fuera secretario de Vivienda Ben Carson, el senador Tom Cotton o el desconocido congresista Byron Donalds, que es de los pocos sobre los que Trump ha comentado que podría ocupar el puesto.

¿Por quién apuestan ustedes? Yo no tengo ni idea, pero si me ponen de cara a la pared, diría que Burgum si Trump se siente tan seguro de ganar que le da igual quién sea su segundo o, si cree que necesita ayuda, Rubio, Scott o Stefanik, dependiendo de dónde considere que necesita más ayuda, si en el electorado hispano, negro o femenino, respectivamente. Lo sabremos en breve.

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