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Daniel Rodríguez Herrera responde por qué no funcionan las encuestas en EE.UU.

¿Por qué no funcionan las encuestas en EEUU?

Daniel Rodríguez Herrera responde por qué no funcionan las encuestas en EE.UU.

Las encuestas en Estados Unidos siempre han fallado. Pero al menos solían fallar siempre igual: favoreciendo a los demócratas por cierto margen. Pero como esto falló en las últimas elecciones, las de mitad de mandato de 2022, donde precisamente por las encuestas se esperaba que los republicanos arrasaran y aquello fue una victoria tan pírrica que se vivió como una derrota, estamos ahora un poco como que no sabemos a qué atenernos.

Existen, en general, tres tipos de encuestas. Las que se hacen al público en general, a los votantes registrados y a quienes probablemente voten, según orden creciente de fiabilidad. El problema es que, empezando por 2020 con la excusa del covid, en muchos estados norteamericanos cambió mucho la forma de votar, especialmente en aquellos que cuentan con mayoría demócrata. Se facilitó enormemente el voto por correo enviando las papeletas a la casa de los votantes registrados. Esto no sólo facilita el fraude, pues no hay como aquí comprobación ninguna de que quien envía luego la papeleta sea realmente el votante, aparte de una firma que luego muchas veces ni se comprueba, sino que incita a la participación de quienes normalmente no votarían, especialmente en unas elecciones de mitad de mandato como fueron las de 2022, que siempre tienen una participación mucho menor que en los años en que hay presidenciales.

Las guías que tenemos para hacernos una idea de cómo va la carrera electoral son en realidad las mismas de siempre: la agregación de encuestas de todos los medios que realiza Real Clear Politics, tanto de intención de voto nacional como, especialmente, de intención de voto en los estados en disputa, y los modelos que distintos gurús, como Nate Silver, realizan teniendo en cuenta los errores de las encuestas en el pasado y que pueden fallar también estrepitosamente, como sucedió en 2016 cuando daban un ochenta y pico de probabilidad de que ganara Hillary Clinton.

La sobrevaloración general que recibían los demócratas en las encuestas tradicionales provocaron que fueran Trafalgar y Rasmussen las empresas más fiables. Pero en 2022 estuvieron entre las peores. ¿Qué podemos esperar este año? Parece difícil que los votantes se vuelquen tanto como en 2020, que fue un año con una participación anormalmente alta, y además algunos estados han restringido un poco sus sistemas de votación desde entonces. Así que quizá estemos ante una situación que quede un poco entre medias de lo que solía pasar antes y lo que sucedió en 2022. Que los demócratas estén sobrevalorados, pero poco. Pero eso es una impresión mía, tan fiable como la de cualquiera a quien preguntes por la calle. Lo cierto es que no me fío de ninguna encuesta, y no creo que nadie deba hacerlo, empezando por los propios candidatos.

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