Derrota demócrata: acaba el cierre del Gobierno de Trump por concesiones cosméticas
El líder del Senado, Chuck Schumer, paga el alto precio de una estrategia fallida que lo deja sin logros y con su futuro político incierto.
El cierre del Gobierno federal de Estados Unidos, el más largo desde que la ley presupuestaria de los 70 permitió su existencia, parece llegar a su fin. Los demócratas han cedido tras las elecciones, que les fueron favorables, posiblemente en parte porque lograron atribuir la culpa a los republicanos. Sin embargo, al permitir que ocho senadores demócratas voten a favor de reabrir el gobierno queda claro que el cierre siempre fue responsabilidad del Partido Demócrata, y más concretamente de Chuck Schumer, su líder en el Senado.
Schumer cede terreno ante Trump
Se rumorea que Schumer podría tener que enfrentarse en las próximas primarias a Alexandria Ocasio-Cortez, una figura emergente y muy a su izquierda. Esto lo ha llevado a posicionarse como el principal opositor a Trump. El inconveniente es que, tras 41 días de cierre, ni Trump ni los republicanos han cedido en nada sustancial. Schumer ha tenido que aceptar concesiones puramente cosméticas: no se han logrado los objetivos maximalistas demócratas, ni siquiera la extensión de los subsidios para el Obamacare, una medida creada en 2020 durante la pandemia para abaratar los seguros médicos y prorrogada en 2022.
Los republicanos tan solo han prometido votar en el Senado sobre su extensión, previsiblemente para rechazarla, lo que dará a los demócratas únicamente una victoria moral y una baza publicitaria al forzar a los republicanos a posicionarse públicamente.
Presión política y consecuencias
También se ha conseguido que el gobierno de Trump readmita a los trabajadores despedidos desde el inicio del cierre, aunque no son muchos. La resolución debe pasar aún por la Cámara de Representantes, pero se espera que sea aprobada este miércoles sin mayores problemas, permitiendo reanudar el pago de cupones de alimentos y los sueldos de los funcionarios, incluidos los controladores aéreos. Estos últimos, como sucedió en otros cierres largos, habían empezado a ausentarse alegando enfermedades ficticias para no trabajar sin cobrar.
Probablemente, esta presión sobre los viajes aéreos —que afecta a muchos políticos demócratas y sus círculos familiares y sociales— ha sido el factor decisivo para que cedieran; más que los cupones de alimentos, que no usa nadie de sus entornos. Durante el cierre, Trump se ha dedicado a la política exterior, firmando acuerdos comerciales y avanzando en otros frentes, mientras publicaba memes sobre líderes demócratas. Así ha transmitido que el cierre no era responsabilidad suya y que los funcionarios volverían a cobrar cuando los demócratas decidieran.
Consecuencias para los demócratas
Las bases demócratas más extremistas ahora critican a Schumer, justo lo que él quería evitar. La resolución aprobada solo financia el gobierno hasta el 30 de enero, por lo que en enero podrían volver las negociaciones tensas y quién sabe si otro cierre.
Sin embargo, Schumer ha visto que esta estrategia no le funciona políticamente y parece probable que no la repita. Esto podría suponer el fin de su larga carrera política, que vendría a sumarse a la de Nancy Pelosi, durante décadas líder demócrata en la Cámara y que por fin ha anunciado su retiro. Hay demasiados políticos profesionales de ambos partidos que llevan demasiados años en el cargo.
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