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Estocolmo se protege para evitar una quinta noche de disturbios

Enfrentamientos entre jóvenes y policías después de la muerte de un inmigrante por disparos de la policía.

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La crisis de las banlieue se repite. Aquellos disturbios de hijos de los inmigrantes en los suburbios parisinos y que catapultaron a la popularidad un ministro del interior llamado Nicolas Sarkozy. Esta vez no es en Francia sino en la "cosmopolita e integradora" Suecia. Pero la causa y la manera de actuar es la misma.

Durante los últimos días, quince barrios en la periferia de Estocolmo han registrado disturbios con incendio de vehículos y propiedades y enfrentamientos entre grupos de jóvenes y la policía sueca, en el peor estallido social del país escandinavo en años.

Los peores incidentes se registraron en la zona sur de la capital sueca, como el incendio de un restaurante en Skogås, el ataque a una comisaria en Rågsved y enfrentamientos en Hagsätra. Los servicios de incendios informaron que, solo en la noche del miércoles, tuvieron que realizar noventa salidas en el área de Estocolmo.

Pese a que los disturbios se han extendido en los últimos días a más suburbios del área metropolitana de Estocolmo, que acoge a algo mas de 2 millones de habitantes, las autoridades han constatado un descenso progresivo en la intensidad de los incidentes, que no han causado heridos de gravedad.

Las causas:

El desencadenante de la oleada de incidentes se remonta a la semana pasada, cuando un inmigrante con problemas psíquicos murió por disparos de la policía en su apartamento en Husby, donde se había encerrado con su compañera.

Los agentes aseguraron haber disparado en defensa propia al ser amenazados supuestamente con un hacha, aunque la actuación irregular de las fuerzas del orden provocó protestas de los vecinos y la apertura de una investigación interna de la Policía de Estocolmo. Las denuncias de los vecinos recogidas por los medios suecos, que critican las cargas policiales contra niños y ancianos y supuestos insultos racistas de los agentes como "negros", "ratas" o "monos", recrudecieron los enfrentamientos.

La oleada de disturbios ha dejado al descubierto el descontento por la política de recortes del seguro de desempleo, las ayudas sociales y en educación impulsada por el Gobierno.

Las estadísticas oficiales reflejan que uno de cada cinco jóvenes en Husby ni trabaja ni estudia y que mientras que el índice de paro y de gente que vive de la ayuda social en Estocolmo es del 3,3 y el 3,6 por ciento, en aquel suburbio sube al 8,8 y el 12 por ciento, una proporción que se repite en otros barrios de la periferia.

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