Los vientos que azotan el norte de África, no son nada habituales en esa zona. Cuando los vientos no son tan fuertes, sólo arrastran las partículas más finas, entonces vemos el cielo encapotado, como ocurrió hace unos días en las islas Canarias. El peor día fue ayer, hoy ya está remitiendo, porque el viento ha cambiado y llega del mar. Esto representa un alivio para los griegos, porque esta imagen es algo bastante malo para la salud, aumenta la temperatura, se disparan las posibilidades de incendios forestales, y así un largo etcétera. Pero la cosa no acaba en Grecia. Ha llegado hasta Libia. Ahora esa lengua de polvo se mueve hacia Turquía, Ucrania y toda la zona del Mar Negro.

