
Todo apunta a que hay más víctimas. Dominique Pelicot no sólo habría violado e incitado a la violación de su propia esposa, también a la de otras mujeres. Así se desprende de la declaración de Jean-Pierre Maréchal, de 63 años, durante el macrojuicio que se sigue en Aviñón contra los 51 hombres acusados de haber drogado y abusado sexualmente de Gisèle Pelicot.
Según Maréchal, él rechazó el ofrecimiento de Dominique. No quiso abusar de su mujer -Gisèle- mientras ella estaba bajo los efectos de los somníferos. Prefirió usar el método que Pelicot le había enseñado para que ambos pudieran violar a la suya -Cilia-. Agresiones que habrían perpetrado mientras estaba inconsciente en más de una decena de ocasiones, entre 2015 y 2020.
Este discípulo del monstruo que podría ser el responsable del mayor caso de violencia sexual de la historia de Francia se reconoce como "violador" y "criminal", y admite que merece ir a la cárcel. Pero asegura estar arrepentido. "Lamento mis actos, quiero a mi esposa", ha señalado al tiempo que cargaba las tintas contra su mentor. "Si no hubiera conocido a Dominique Pélicot, nunca habría pasado", ha asegurado.
Culpa al maestro
Se conocieron en una plataforma de contenidos pornográficos y encuentros sexuales que la policía clausuró el pasado mes de junio -Coco-, precisamente tras descubrir que Dominique contactó con los hombres que aceptaron violar a su esposa a través de esta pagina. En el caso de Maréchal -asegura- fue "por casualidad". Le llamó la atención una ventana emergente que le llevó hasta él.
Según su relato, Dominique le propuso violar a Gisèle. Pero él lo rechazó bajo el argumento de que no podía violar a una mujer que no fuera la suya. Así que -dice- le convenció de que perpetrara los abusos contra su propia esposa y le enseñó cómo hacerlo. Maréchal lo hizo hasta en doce ocasiones y Pelicot en una decena. Las agresiones cesaron gracias a que -durante una de ellas- la víctima se despertó.
La otra víctima
Cuando ella abrió los ojos, se encontró con que había dos hombres desnudos en su habitación, su marido y un extraño. Era Pelicot. Su esposo le dio todo tipo de explicaciones para justificar aquella escena. Ninguna de ellas le convenció, pero -aun así- nunca pensó que pudiera tratarse de algo así (que la estuvieran violando), por lo que ha declarado. Lo descubrió el día en que la policía fue a su casa de madrugada para llevarse a su marido.
La mujer de Maréchal -Cilia, de 53 años- no quiso denunciar al padre de sus hijos para que ellos "no sufran más". No obstante, hemos cocido su relato dado que ha testificado este miércoles en el marco de la causa que sigue contra los violadores de Giséle. "Todo fue siempre muy bien", ha indicado. "Es inconcebible que haya hecho esto. Nos ha destruido por completo".
Cilia asegura que no entiende nada. Como Dominique, el imitador tenía dos caras. Tras el abnegado padre y esposo, se escondía un depredador sexual que durante cinco años la drogó y violó y -además- permitió que otro hombre hiciera lo mismo en su propia casa. Según sus declaraciones, incluso grabaron muchas de las agresiones y las compartieron en directo cuando uno de ellos no estaba presente.
La caída de Pelicot
Grabar fue el error de Dominique, por partida doble. Para empezar porque las imágenes que obraban en su poder de fueron las que permitieron descubrir sus terribles actos: las violaciones que él cometía y las que organizaba para que las perpetraran otros hombres. Y, en segundo lugar, el monstruo fue detenido inicialmente en septiembre de 2020 por grabar por debajo de las faldas de varias mujeres en un supermercado.
Entonces el maestro pidió a Maréchal que borrara los videos de las violaciones a su esposa. Sin embargo, él no quiso deshacerse de los cientos de vídeos y fotos que guardaba de las agresiones a su entonces mujer -Gisèle, el divorcio se formalizó el pasado mes de agosto- y de la de su discípulo -Cilia-. En la actualidad, el material gráfico constituye la columna vertebral de la acusación contra él.
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