
El Gobierno del conservador Michel Barnier se ha consumado como el más fugaz de la Historia reciente de Francia después de que el partido Agrupación Nacional liderado por Marine Le Pen apoyara la moción de censura de la coalición de extrema izquierda Nuevo Frente Popular tras 91 días del conservador en el cargo. Será ahora el presidente francés, Enmanuel Macron, el que tenga que proponer a un nuevo candidato para ejercer el cargo de primer ministro.
Barnier, que gobernaba en minoría, se ha sometido por petición propia a la moción de censura, ya que un artículo de la Constitución francesa le daba la posibilidad de aprobar unos nuevos presupuestos —para los que no había sido capaz de conseguir los apoyos necesarios— si superaba la misma. Aún así, el dirigente conservador ha salido destituido de esta votación tras tres meses en el cargo por el apoyo de Le Pen a su relevo.
En concreto, el Nuevo Frente Popular que lidera el dirigente de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon —que cuenta con 182 diputados en la Cámara Baja francesa— ha conseguido los apoyos de los 143 escaños de Agrupación Nacional, lo que suma 331 votos a favor —contando con seis votos secretos— de de los 577 y supera la mayoría de 289 votos necesarios. Estos resultados ponen en un nuevo brete a Macron, que deberá proponer un nuevo candidato como primer ministro.
Cabe recordar que la figura de la moción de censura en Francia no se guía por los mismos procedimientos que en el Parlamento Español. Mientras que en el Congreso la moción de censura tiene que ser propositiva y nombrar a un candidato a ocupar la Presidencia del Gobierno durante el resto de la legislatura —forma mediante la que Sánchez llegó al poder en 2019—, la Cámara Baja francesa permite derrocar al líder de Gobierno sin tener a un candidato que lo suceda, por lo que la Francia parece volver a sumirse en la inestabilidad política.
Le Pen dice "proteger a los franceses"
Por su parte, la líder nacionalista francesa Marine Le Pen ha manifestado que su partido se ha visto "obligado" a sumar sus votos a los de Mélenchon, al tiempo que ha rechazado los discursos "catastrofistas" sobre un supuesto colapso de la política francesa. "Teníamos que tomar una decisión y la decisión que tomamos fue la de proteger a los franceses", se ha justificado Le Pen antes de sentenciar que, aunque la votación "no es una victoria", su partido tenía que posicionarse desbancando a Barnier.
"Habrá una ley especial que permitirá la continuidad de la vida de la nación. Luego se nombrará a un primer ministro y él mismo volverá a trabajar en un presupuesto", ha relatado Le Pen, que ha restado cierta importancia a la histórica destitución de Barnier
Asimismo, la líder de La Francia Insumisa —partido mayoritario del Nuevo Frente Popular— en la Asamblea Nacional, Mathilde Panot, ha asegurado que el Gobierno de Barnier ha sido "una provocación", ya que este no contaba con el apoyo de la mayoría del Parlamento tras las elecciones legislativas del pasado mes de julio. En contraposición, el líder de los diputados socialistas, Boris Vallaud, ha reconocido que su sentir "no es de satisfacción" y ha subrayado que el fracaso de Barnier ha sido el no haber intentado siquiera buscar "el más mínimo compromiso con la izquierda".