Menú

Hadas Jaoul-Kalderon, madre de dos niños secuestrados por Hamás: "El 7 de octubre Dios cerró los ojos"

Entrevistamos a la mujer que ha sido uno de los rostros más conocidos en Israel de los familiares de secuestrados por Hamás.

Entrevistamos a la mujer que ha sido uno de los rostros más conocidos en Israel de los familiares de secuestrados por Hamás.
Hadas Jaoul-Kalderon ha sufrido que Hamás asesine a su madre y secuestre a dos de sus hijos y a su exmarido y padre de estos. | C.Jordá

Cada víctima del 7 de octubre cuenta una historia de horror y trauma con detalles parecidos, pero que fue vivida y está siendo procesada de una forma muy diferente. Como muchos de sus vecinos en el kibutz de Niz Or, Hadas Jaoul-Kalderon salvó su propia vida de auténtico milagro aquel día, pero perdió a su madre y el contacto con dos de sus hijos y su exmarido: los tres habían sido secuestrados por Hamás.

Su reacción, eso sí, fue distinta a la de otros familiares de rehenes: llena de ira y de dolor, permanentemente al borde del colapso, decidió que su forma de luchar por la vuelta de sus hijos y su exmarido era verter esa ira en los medios de comunicación y lograr así todos los apoyos sociales y políticos posibles para su causa.

Sus hijos Sahar y Erez volvieron tras 52 días de cruel cautiverio, Ofer, que es el padre de los chicos, sigue en teoría en Gaza, sin que se sepa nada de él. Hadas ha vertido parte de esa ira y ese dolor en un libro, 52 días sin ellos, que en España ha publicado Nagrela Editores y que es la razón que hace posible que nos entrevistemos con ella en un piso en Madrid y con una traductora que lleva al español sus respuestas en hebreo.

Pregunta: Lo primero y más importante: ¿Cómo están Sahar y Erez? ¿Ha sabido algo de Ofer?

Respuesta: De Ofer sólo tenemos la esperanza y la creencia de que puede seguir vivo. Los niños están muy tristes y muy deprimidos y no consiguen volver a una normalidad hasta que su padre no vuelva.

P.: ¿Están yendo al colegio?

R.: Van al colegio a veces, otras no, la normalización de la vida les está costando mucho y, desde luego, cuando van no consiguen aprender nada. Su cuerpo está aquí pero su corazón y su cabeza siguen en Gaza, tienen la sensación de que toda su familia sigue secuestrada.

Tienen muchos miedos y muchas dudas y les causan problemas tanto en casa como en la vida en la calle. Han perdido toda su fe en la gente y tienen mucho miedo de que les vuelvan a secuestrar.

P.: ¿Por qué ha escrito este libro?

R.: Para empezar para no olvidar yo misma, con el paso del tiempo vas olvidando detalles y además es un elemento más en su lucha por esta causa, un testimonio.

P.: Ante un acontecimiento como el 7 de octubre todos los testimonios son necesarios pero, ¿no cree que para ustedes también es necesario un cierto nivel de olvido?

R.: No puedo olvidar mientras el padre de mis hijos siga preso allí. Al contrario, no sólo no puedo olvidar sino que todos los días me hurgo en la herida de lo que he vivido porque sé que soy la voz de todos los que siguen secuestrados.

No es algo agradable, no es fácil y me gustaría poder seguir adelante, pero ni siquiera puedo pensar en el mañana, para mí todos los días siguen siendo el 7 de octubre.

hadas-jaoui-kalderon04.jpg

P.: ¿Y se puede vivir así?

R.: Es muy difícil: como y me siento culpable, si disfruto de algo me siento culpable, no hay ninguna posibilidad de vivir cualquier tipo de alegría.

P.: En un momento del libro dice que le persigue la pregunta de para qué han sido sacrificadas las víctimas del 7-O, ¿ha encontrado una respuesta?

R.: Hay muchas cosas para las que no encuentro respuesta, quizá sólo Dios tiene esa respuesta, pero ese día Dios cerró los ojos.

Hay 101 un rehenes que si no luchamos por ellos los estaremos sacrificando, también sigo preguntándome qué significado tiene eso. No es sólo un ataque a las personas que siguen retenidas, es a los familiares más cercanos y a los menos cercanos, a los amigos, incluso al país. Y no sólo al país, sino a su futuro, a su existencia.

P.: Leyendo su libro y no sólo eso, también hablando con mucha gente en Israel o con supervivientes te hablan de ese sentimiento de desconfianza y traición, por lo que quería preguntarle si ha vuelto a confiar en Israel y en que Israel tenga un futuro. Supongo que en los políticos seguirá sin confiar, pero ¿en el país?

R.: Tengo confianza en el pueblo, el pueblo israelí es extraordinario, mucho más que los políticos.

hadas-jaoui-kalderon02.jpg

P.: ¿Cree que sus hijos habrían sido parte de los pocos que fueron liberados sin usted no hubiese llevado a cabo esa campaña en medios y con políticos?

R.: No se puede saber, no me arrepiento de nada de lo que he hecho y quiero imaginar que de alguna manera algo he logrado influenciar. No se sabe la mayor parte de lo que hay detrás del escenario, las fuerzas que luchan para que se solucione la situación de los rehenes.

Hamás entendió que retener a niños y mujeres ancianas daba una imagen pésima y por eso decidieron liberar a algunos. Y puede ser que sin la lucha, no la mía sino la de todos los que nos movilizamos, se hubieran retrasado más en liberarlos, pero creo que los habrían acabado soltando por esa cuestión de imagen. También creo que podría haber habido un acuerdo antes, pero que tenía que darse todo un proceso y por eso se retrasó.

P.: ¿Qué lecciones personales ha aprendido de esa campaña de su presencia en medios y su contacto con figuras prominentes de la política?

R.: Que cuando se quiere algo si se lucha se puede conseguir, si hay un objetivo se puede lograr

Y también descubrí la fuerza de los medios de comunicación, que es impresionante, hasta da miedo, ahora que he descubierto esa fuerza hasta me asusta el peso que tienen para inclinar la balanza de un lado o del otro.

P.: No me queda claro si, aparte del miedo, su visión de los medios es más positiva o más negativa.

R.: A mí personalmente me ha servido, me ha permitido transmitir mensajes a un nivel al que, sin ellos, no habría logrado. Fueron lo que me permitió llegar a personas a las que no hubiera conseguido contactar sin ellos.

Lo que me asusta es haber entendido que, como en los medios no sólo están los que cuentan la verdad, pueden tener una gran influencia no sólo en esta situación sino en cualquier parte del mundo. Por ejemplo: me he dado cuenta de que si se dice varias veces algo que no es verdad acaba por consolidarse como un hecho real, es lo que veo en la propaganda propalestina.

P.: En un momento determinado del libro comenta de que duda que el hombre sea bueno por naturaleza y quería preguntarle qué piensa ahora sobre eso y si todo lo que ha ocurrido y cuenta aquí ha cambiado sus ideas básicas sobre la vida y el mundo.

R.: Completamente, no soy la misma persona, todo cambió. Hay muchas cosas que hacía antes que ya no puedo hacer, cosas que me interesaban o en las que creía ya no me interesan para nada. Es una rotura existencial profunda como persona, como ser humano.

Si la gente es capaz de comportarse de forma tan monstruosa, qué dice de nosotros como seres humanos.

hadas-jaoui-kalderon01.jpg

P.: No todos los seres humanos somos iguales.

R.: Evidentemente, pero el hecho de que en nuestro mundo existan estos monstruos y que el mundo entero no se haya levantado a denunciar lo que ha pasado, que no haya dicho que esto es una línea roja que no se puede traspasar… ¿Qué nos diferencia de una bestia? Venir a secuestrar en su propia casa a niños, bebés, ancianos, de su cama, en pijama.. Quemar, violar, sin la más mínima humanidad, sin piedad, hay momentos en los que quisiera no vivir en este mundo, me pregunto si esto es humanidad.

En este punto Hadas se rompe y empieza a llorar, detenemos la entrevista mientras su amiga Edna, que aparece también en el libro y ha sido uno de sus máximos apoyos en todo el proceso, se levanta y la consuela en silencio con un abrazo y, se diría, con su mera presencia. Unos minutos después, superada la crisis, seguimos la conversación.

P.: Sé que no es política y quizá piense que esta es una pregunta impropia para usted, pero me interesa mucho saber lo que piensan los que han pasado por todo esto: ¿cree que después de todo esto es posible alguna paz?

R.: Sí, creo en la paz, si no, no habría ningún tipo de esperanza, no vamos a vivir toda la vida en la destrucción, vendrás las personas adecuadas y encontrarán en el camino posible, es imprescindible.

No es por amor al enemigo, es por amor a mis hijos y a los hijos de mis hijos. Yo crecí en una casa en la que siempre se habló de la paz y mucha gente de mi entorno, muchos de los secuestrados y asesinados eran militantes de la paz. Está en nuestro ADN, no puedo pensar de otra manera.

Yo no tengo sentimientos de venganza para devolver todo el daño que me han hecho, tengo deseos de reparar, se ha roto algo y misión es intentar reparar ese daño, pero sólo puedo pensar en vivir en paz.

Con tu apoyo hay más Libertad: Hazte socio

Sánchez ya ha dejado claro que un medio crítico como este es un obstáculo. Nos halaga pero necesitamos tu ayuda para demostrarle que lo que dice es cierto. Hazte socio del Club LD.

Temas

comentarios

Servicios

  • Radarbot
  • Libro
  • Curso
  • Alta Rentabilidad