
Israel ha reconocido formalmente a Somalilandia provocando una crisis diplomática internacional. La decisión defendida por Netanyahu ha generado las protestas de varios países y que advierten sobre la violación del derecho internacional y el riesgo para la estabilidad regional.
Somalilandia se encuentra ubicado en el cuerno de África, limita al norte con el golfo de Adén, al este con Puntlandia – Somalia –, al sur y suroeste con Etiopía, y al oeste con Yibuti. Con una superficie de 137.600 kilómetros cuadrados y una población cercana a las 6,2 millones de personas, la capital es Hargeisa, su ciudad más grande. El territorio obtuvo su independencia como protectorado británico en 1960, aunque posteriormente se unió a la Somalia italiana formando la actual República de Somalia.
En 1991, la región se declaró Estado independiente y, desde entonces ambos territorios – Somalia y Somalilandia – han impulsado varios intentos de diálogo sobre la escisión, pero sin éxito. A diferencia de otras disputas territoriales africanas, no existen diferencias étnicas o religiosas. Ambos territorios se encuentran localizados en una de las zonas más pobres del planeta, con una eoconomía basada en la agricultura y la ganadería y donde la sequía y la falta de recursos son los principales protagonistas.
La defensa del primer ministro israelí
La principal consecuencia de que Somalilandia no haya sido reconocido por ningún país del mundo, ha sido la exclusión de la mayoría de los programas de cooperación internacional o de apoyo extranjero, sin embargo, la decisión tomada por Benjamin Netanyahu, cambiará esa situación. El primer ministro de Israel ha asegurado en la cadena estadounidense Newsmax que el territorio es un "país musulmán moderado y democrático" que buscaría estrechar lazos con Israel a través de los Acuerdos de Abraham. Estos tratados fueron firmados en 2020 para normalizar las relaciones entre Israel y varias naciones árabes.
Netanyahu ha ido más allá y ha afirmado que los habitantes de este territorio "son democráticos y han celebrado elecciones" a diferencia de Somalia, que es "una mezcolanza, con terroristas de Al Shabaab y sin elecciones reales durante décadas". En este contexto, ha defendido su reconocimiento formal y ha afirmado que "todos – los países – deberían hacerlo".
Si bien Somalilandia ha prometido que no recibirá a palestinos expulsados de Gaza a cambio del reconocimiento, sus autoridades buscan aprovechar la posición estratégica de este territorio para trazar nuevas alianzas, una política similar a la adoptada en las últimas décadas por parte de Yibuti, que cuenta con numerosas bases militares extranjeras – entre ellas de Estados Unidos, China, Francia, Italia y Japón –, si bien estos esfuerzos están dificultados por su falta de reconocimiento internacional.
Las reacciones
"La agresión ilegal del primer ministro Netanyahu al reconocer una parte de la región norte de Somalia va en contra del derecho internacional. Somalia y su pueblo son uno: inseparables por una división lejana", ha manifestado el presidente somalí, Hassan Sheikh Mohamud, tras el paso dado por Israel. Asimismo, Al Shabaab prometió que combatirá cualquier intento de Israel de usar el territorio de la región separatista.
La Unión Africana ha expresado que "rechaza firmemente cualquier iniciativa o acción encaminada a reconocer a Somalilandia como entidad independiente", y recordó que ese territorio "sigue siendo parte integral" de Somalia. Por otro lado, la Liga Árabe – formada por 22 países – definió lo ocurrido como un "atentado" contra la seguridad regional e instó a que se le apliquen a Israel "medidas jurídicas, económicas, políticas y diplomáticas".
Por su parte, China "apoya firmemente la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Somalia, y se opone a cualquier acto que busque dividir su territorio", según ha afirmado el portavoz de la Cancillería china Lin Jian. Mientras que Irán ha calificado de "infundado y carente de sentido" el reconocimiento israelí. La Unión Europea ha apuntado la importancia de respetar la "unidad, la soberanía y la integridad territorial" de ese país, "de conformidad con su Constitución, las Cartas de la Unión Africana y las Naciones Unidas".
