
Bruselas sigue avanzando en su política ambiental y pone en marcha un nuevo arancel para el carbono. Este nuevo gravamen, que se enmarca en la fase definitiva del Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), acaba de entrar en vigor el 1 de enero de 2026 y afectará a las importaciones de productos considerados altamente contaminantes por sus niveles de emisión de CO2.
Más impuestos ambientales
A partir de este año, los importadores de productos considerados excesivamente contaminantes, dados sus niveles de emisión de CO2 –como pueden ser los relacionados con el acero, el hierro, el cemento, el aluminio, los fertilizantes, el hidrógeno o la electricidad– estarán sujetos a un nuevo arancel en función del CO2 incorporado en los bienes que introduzcan en el mercado europeo.
Así, tras haber finalizado el período de transición establecido entre 2023 y 2025, en el que únicamente era necesario notificar las emisiones, ahora los importadores estarán obligados a comprar y entregar los certificados CBAM, que funcionan como un arancel a la importación de estos productos basado en los niveles de emisión de CO2 generados.
No obstante, según la Agencia EFE, un acuerdo alcanzado por la UE en el mes de junio para simplificar este nuevo gravamen hará que, en la práctica, el 90% de las empresas queden exentas del pago de este tributo. En cualquier caso, lo cierto es que las patronales, como la Asociación Española del Aluminio (AEA), han reclamado una revisión de los parámetros establecidos en la normativa, alertando además del impacto que podría tener este arancel sobre el sector.
Asimismo, con la llegada del nuevo año también entra en vigor el reglamento que crea una plataforma común de datos sobre sustancias químicas en la UE. De esta forma, se supone que Bruselas trata de mejorar la seguridad, la transparencia y la coordinación en la gestión de información sobre productos químicos, facilitando el acceso a estos datos para las autoridades, las empresas y los ciudadanos.

