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El informe que refleja por qué con Sánchez somos menos libres

La merma en derechos democráticos lastra la riqueza: países poseedores de mayor autonomía ciudadana cuadruplican en ingresos a naciones oprimidas.

La libertad humana, entendida como la ausencia de coacción coercitiva, atraviesa uno de sus momentos más críticos en lo que va de siglo. Según los datos revelados por el Índice de Libertad Humana 2025 (HFI), el mundo no solo no ha logrado recuperar los niveles de apertura previos a la pandemia de COVID-19, sino que se ha instalado en un preocupante estancamiento autoritario.

Las cifras son implacables: el 89,6% de la población mundial experimentó una caída en sus libertades fundamentales entre 2019 y 2023. De las 165 jurisdicciones analizadas, 121 han visto deteriorarse sus calificaciones frente a solo 42 que mostraron mejoras. Este declive no es un fenómeno aislado de regiones tradicionalmente autocráticas; es una erosión sistémica que afecta a la esencia misma de las sociedades abiertas.

Lo más alarmante es la naturaleza de los derechos que se están perdiendo. El informe subraya caídas significativas y continuas en la libertad de expresión, asociación y asamblea. Estos son los pilares que permiten a los ciudadanos cuestionar al poder y organizarse civilmente. Cuando estas libertades flaquean, el camino hacia el autoritarismo se despeja. Países como China (149), Rusia (152) y Venezuela (159) se hunden en el fondo del ranking, mientras que democracias consolidadas también muestran señales de vulnerabilidad.

La brecha de libertad es también una brecha de prosperidad. Existe una correlación directa entre la libertad y el bienestar: el ingreso per cápita promedio en las naciones del cuartil más libre es de $53.635, frente a los exiguos $14.201 de las menos libres. La libertad no es un lujo decorativo; es el motor del desarrollo económico, la salud ambiental y la esperanza de vida.

El panorama actual nos sitúa en niveles de libertad global inferiores a los del año 2000. Estamos ante un "invierno democrático" donde la seguridad y el control estatal se han impuesto como falsas alternativas a la autonomía individual. Si las naciones no reaccionan ante este eclipse de derechos civiles y económicos, el riesgo es consolidar un mundo donde la coacción sea la norma y la libertad, una excepción histórica para unos pocos privilegiados. La defensa de la libertad hoy no es solo una cuestión ideológica, sino una necesidad urgente para la supervivencia del bienestar humano global.

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