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Trump promete seguridad jurídica a las petroleras en venezuela y les pide 100.000 millones en inversiones

Washington ha abierto las puertas a la inversión privada como motor exclusivo para resucitar una industria petrolera en Venezuela.

Washington ha abierto las puertas a la inversión privada como motor exclusivo para resucitar una industria petrolera en Venezuela.
Trump en su reunión con las petroleras con intereses en Venezuela de este viernes en la Casa Blanca | EFE

Lo sucedido ayer en Washington marca un antes y un después en la geopolítica energética global. El presdiente de EEUU, Donald Trump ha liderado este viernes una cumbre decisiva en la Casa Blanca para trazar la hoja de ruta de la "Operación Venezuela". Tras la ofensiva militar de la semana pasada que supuso la detención de Nicolás Maduro , Washington ha abierto las puertas a la inversión privada como motor exclusivo para resucitar una industria que posee la mayor reserva probada de crudo del planeta.

Un plan de 100.000 millones de dólares sin fondos públicos

Trump inició la reunión con una declaración de principios ya clásica en él: la reconstrucción de Venezuela no costará un solo dólar a los contribuyentes estadounidenses. El mandatario anunció un ambicioso plan para que las gigantes petroleras movilicen 100.000 millones de dólares de capital privado para modernizar infraestructuras devastadas por años de negligencia.

Conviene recordar que Venezuela era capaz de producir tres millones de barriles diarios hace 30 años y ahora no llega a producir uno y eso que cuenta con las mayores reservas de crudo del planeta, muy por encima de potencias como Arabia Saudí, quien produce más de 10 millones de barriles diarios.

"Nuestras empresas no necesitan dinero público, pero sí protección y la seguridad total de que recuperarán su inversión con retornos fantásticos", enfatizó Trump ante una audiencia que incluía a los consejeros delegados de Chevron, ExxonMobil y la española Repsol. El presidente garantizó que su administración proporcionará la "seguridad jurídica y gubernamental" necesaria para que las operaciones sean altamente rentables desde el primer día.

Josu Jon Imaz: "Repsol está lista para triplicar su producción"

Uno de los momentos más destacados del encuentro fue la intervención de Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol. Mientras algunos ejecutivos estadounidenses mostraron cautela, Imaz reafirmó el compromiso histórico y la ventaja competitiva de la energética española en suelo venezolano.

Tal y como algunas fuentes han confirmado a Libre Mercado Josu Jon Imaz ha explicado que la empresa española ha invertido 21.000 millones de dólares en Estados Unidos desde 2008.

"Estamos preparados para invertir más en Venezuela. Actualmente producimos 45.000 barriles equivalentes de petróleo al día, pero tenemos la capacidad de triplicar esa cifra en un plazo de dos o tres años", aseguró Imaz. El ejecutivo subrayó que Repsol ya garantiza gran parte del suministro eléctrico de los venezolanos mediante la producción de gas, y que solo necesitan el "marco legal y comercial" adecuado para ejecutar este salto exponencial. Trump respondió con un rotundo: "Gracias, habéis hecho un buen trabajo".

Una nueva era diplomática con Caracas

La cumbre contó con una presencia inesperada: una delegación técnica enviada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien ha optado por una vía pragmática tras la caída de Nicolás Maduro. La misión venezolana, encabezada por Félix Plasencia, asistió para facilitar las evaluaciones logísticas de lo que Trump ha denominado el "GREAT Energy Deal".

El secretario de Energía, Chris Wright, explicó que los beneficios inmediatos serán para las empresas que, como Repsol o Chevron, "ya están allí" y han mantenido operativas sus infraestructuras a pesar de las sanciones. El plan contempla que Estados Unidos comience a refinar y vender de inmediato hasta 50 millones de barriles de crudo pesado venezolano, ideal para la producción de asfalto y combustibles especializados.

La gran oportunidad del sector privado

Aunque el reto es colosal debido al deterioro de los oleoductos, el optimismo impera en los mercados. La entrada de capital privado no solo promete devolver la riqueza a la nación venezolana, sino estabilizar los precios mundiales de la energía. "Si alguien no quiere participar, tengo a 25 empresas esperando fuera para tomar su lugar", sentenció Trump, dejando claro que el tren del renacimiento petrolero venezolano ya ha partido, con España y Repsol en los vagones de cabeza.

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