
EEUU no se quedará el petróleo de Venezuela… como era obvio. Todo un largo listado de empresas negocian ya con la Casa Blanca su entrada en la comercialización de un crudo que a partir de ahora redundará en la riqueza de los venezolanos y que, hasta el momento, y ante el silencio internacional –especialmente de la ONU, teórico garante del derecho internacional–, se le ha robado al pueblo de Venezuela. Cuba, República Dominicana, Jamaica, Haití, Nicaragua, Belice o la misma China se han beneficiado de este crudo robado al citado país, mientras todo el mundo miraba hacia otro lado y los dictadores venezolanos lo usaban para garantizarse sus apoyos ante la misma ONU que ahora se escandaliza por la detención de Maduro por EEUU.
La lista de empresas y países que pueden entrar a partir de ahora a comercializar el petróleo venezolano es representativa de que no sólo EEUU controlará su venta. Esa lista incluye un buen número de compañías norteamericanas, como Chevron; Exxon; ConocoPhillips; Continental; Halliburton; HKN; Valero; o Marathon Petroleum.
Pero también figuran en esa lista otras como Shell –Países Bajos y Reino Unido–; Trafigura –Suiza-–; Vitol Americas –Suiza–; Repsol –España–; o Eni -Italia-.
De hecho, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha liderado ya una primera cita en la Casa Blanca para trazar la hoja de ruta de la "Operación Venezuela", tras la detención de Nicolás Maduro.
Trump inició esa reunión con un ambicioso plan para que las gigantes petroleras movilicen 100.000 millones de dólares de capital privado para modernizar unas infraestructuras devastadas por años de negligencia y robo del crudo.
Tres millones de barriles diarios en Venezuela
Hay que recordar que Venezuela ha sido capaz de producir tres millones de barriles diarios hace años y ahora no llega a producir uno y eso que cuenta con las mayores reservas de crudo del planeta, muy por encima de potencias como Arabia Saudí, quien produce más de 10 millones de barriles diarios.
Y si se vende en el mercado internacional a precio de mercado –como se va a hacer–, eso significa que el valor real de sus reservas va a ser pagado a la compañía pública venezolana que gestiona esos derechos. Lo que implica que el petróleo, por primera vez en mucho tiempo, se le va a pagar y se le va a dejar de robar a la población venezolana.
¿Cómo y quién ha perpetrado ese robo hasta ahora? En época de Hugo Chávez –2005– se lanzó el programa Petrocaribe —acuerdos con países del Caribe y Centroamérica– consistente en vender petróleo y derivados a precios rebajados o con una financiación muy favorable: traducido, que el valor real del petróleo se le robaba a los venezolanos para cerrar los acuerdos que Chávez quería.
Países como Cuba, República Dominicana, Jamaica, Haití, Nicaragua, Belice o la misma China se han beneficiado de estas prácticas.
El caso de Cuba, el más sangrante
El caso de Cuba ha sido el más sangrante. Aunque el acuerdo con la dictadura hermana también formó parte de Petrocaribe, la relación energética con La Habana fue aún más privilegiada que el resto: Venezuela ha enviado millones de barriles a Cuba sin control y con descuentos superiores al 40% de su precio de mercado. Es más, gran parte del pago no se ha efectuado en efectivo, sino mediante supuestos servicios cubanos (médicos, educación, asistencia técnica, etc.) o una financiación a tan largo plazo, que lo cierto es que hay dudas de que realmente hayan llegado a pagar algunas de las partidas.
¿Rusia se ha beneficiado de estos robos de recursos a Venezuela? Por supuesto. Pero su fórmula fue más disimulada. El Kremlin ha mantenido relaciones energéticas privilegiadas con Venezuela que han incluido compras, inversiones y acuerdos de cooperación petrolera. Todo se ha metido durante décadas bajo un manto de opacidad que ha incluido acuerdos estratégicos de asociación como el cerrado entre PDVSA –la empresa pública de petróleo de Venezuela– y la entidad rusa Roszarubezhneft para operar campos petroleros como Boquerón y Perijá, con inversiones planificadas hasta 2041.
Es más, la petrolera rusa Rosneft llegó a entrar en un programa de préstamos que se han acabado convirtiendo en mecanismos de pago relacionados con el petróleo.
Y todo ello conformó una red de contactos y apoyos internacionales que los dictadores venezolanos utilizaron para librarse de sanciones internacionales y presiones por sus violaciones de derechos.



