La política destinada a abaratar el precio de la compra o del alquiler de la vivienda sigue constituyendo, sin lugar a dudas, uno de los más estrepitosos fracasos del gobierno social/comunista de Pedro Sanchez: Si el precio medio del alquiler en España cerró 2025 con una subida del 16,7%, según pisos.com, el precio de compra aumentó un 2,9% en el tercer trimestre de 2025 respecto a los tres meses anteriores, casi el doble que el de la zona euro y el conjunto de la Unión Europea, donde el incremento fue del 1,6%, según los datos publicados por Eurostat, la oficina europea de estadística.
Para disimular este hecho, así como el enorme malestar causado por el nuevo e injusto modelo de financiación autonómica que ha concedido a los separatistas de Esquerra, Pedro Sánchez se ha sacado de la chistera un anuncio sobre la vivienda como son las bonificaciones del 100% del IRPF para los caseros que no suban los precios a sus inquilinos en cualquier lugar de España.
Nos quedaríamos cortos si nos limitáramos a calificar esta medida como claramente insuficiente y desenfocada si no recordásemos que este anuncio con pretensiones de estrella ya lo anunciara Pedro Sánchez hace un año sin que hasta la fecha haya visto la luz. Otro tanto pasará con este reciclado anuncio del gobierno si tenemos presente la férrea oposición de sus socios de gobierno y aliados parlamentarios que se oponen a cualquier medida favorable a los arrendadores.
La verdad es que los problemas que causa el intervencionismo en el mercado de la vivienda no se solucionan con más intervencionismo, aunque sea en forma de bonificaciones fiscales, siempre menos perjudiciales que el control coactivo de los precios. El problema de la vivienda en España, junto a la presión fiscal y falta de seguridad jurídica y libertad contractual, es su escasez; una escasez de viviendas debida a la regulación que restringe coactiva y arbitrariamente el suelo urbanizable. En lugar de erradicar todos los obstáculos regulatorios y fiscales que obstaculizan la construcción de nuevas viviendas, el gobierno se dedica a tratar de controlar coactivamente los precios -bien sea con prohibiciones, bien sea con bonificaciones fiscales- mientras sigue obstaculizando y gravando la creación de obra nueva.
Si a lo anterior sumamos la falta de seguridad jurídica ante fenómenos delictivos que también se han disparado bajo los gobiernos socialistas como son la okupación y inquiokupacion de viviendas, nos daremos cuenta de hasta qué punto el Ejecutivo de Sánchez ha sido un autentico desastre a la hora de alentar la creación de nuevas viviendas y estimular el alquiler de las que se encuentran vacías.
Y es que la solución a este problema tampoco pasa por la subvención de "viviendas sociales" a cargo del contribuyente, tal y como socialistas y nacionalsindicalistas recurentemente ofrecen con tanta demagogia como escasos resultados. El estatismo siempre fracasa a la hora de ofrecer bienes y servicios a bajos precios, y las viviendas no son una excepción. La solución pasa por la liberalización del suelo y de los mercados, tanto del alquiler como el de la compraventa. Y mientras no vayan por ahí, los anuncios de este gobierno, como el de cualquier otro, no serán otra cosa que humo con el que esconder su incompetencia.

