
La Unión Europea y la India han cerrado este martes un tratado que creará una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta, con casi 2.000 millones de personas y cerca de una cuarta parte del PIB mundial. La propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha llegado a definirlo como "la madre de todos los acuerdos". Pero, tal y como está sucediendo con Mercosur, los agricultores recelan de un pacto que, antes de conocer los detalles, aseguraban que "acabará con el arroz del Delta del Ebro".
Tras 18 años de negociaciones, culmina "un año intenso" de contactos, según lo explicó el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, lo que refleja la "importancia estratégica" del acuerdo. Se prevé eliminar o reducir aranceles en el 96,6% de las exportaciones de bienes de la UE, una apertura que ahorrará a las empresas europeas unos 4.000 millones de euros anuales en aranceles y permitirá duplicar las exportaciones de bienes hacia el gigante asiático para el año 2032.
Pero, además de crear una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, la UE y la India quieren impulsar la inversión en sectores como el digital, el hidrógeno verde, la energía solar, la maquinaria y la fabricación avanzada, además de establecer un acuerdo de movilidad laboral, científica y estudiantil.
Producción en igualdad
Ni Mercosur, ni la India. Las asociaciones agrarias no están dispuestas a aceptar ningún acuerdo de libre mercado que ponga fin a los aranceles hasta que la Comisión Europea les garantice que podrán competir en igualdad de condiciones con los terceros países, libres del lastre que supone el Pacto Verde.
Unión de Uniones advertía este lunes (antes de conocerse los detalles del pacto) de que los acuerdos comerciales que impulsa Bruselas siguen poniendo al sector agrario "siempre en el lado de los perdedores". Durante la rueda de prensa, el coordinador estatal de la organización, Luis Cortés, ha expresado su hartazgo por esos "acuerdos en ciernes y movimientos políticos que vuelven a hacer que la fiesta la paguen agricultores y ganaderos", han denunciado.
Cortés ha sido especialmente contundente al referirse precisamente a este nuevo acuerdo: "Un tratado de libre comercio con la India acabará con el arroz del delta del Ebro", ha alertado, en referencia al impacto que tendría la entrada de productos agrícolas a precios mucho más bajos.
¿Está el arroz en peligro?
Posiblemente para evitar que los ánimos de los agricultores se caldeen todavía más, Bruselas asegura que ha negociado "salvaguardas estrictas para no dañar a sus propios productores" en los sectores donde las normas europeas les dejan en desventaja frente a la competencia india.
"Por eso, los aranceles sobre los productos más sensibles como la carne de vacuno, el azúcar, el etanol, el arroz y las aves se mantendrán", aseguró en un comunicado el comisario de Agricultura, Christophe Hansen. Nuevamente, Bruselas opta por el proteccionismo en lugar de equiparar las normas producción europeas a los estándares más relajados que acepta en terceros países.
En el caso de España, la balanza comercial con la India está claramente desequilibrada. En 2024, las exportaciones alcanzaron los 95,33 millones de euros, mientras que las importaciones ascendieron a los 343,78 millones, según datos del Ministerio de Economía.
Los productos que más compramos
Curiosamente, el arroz no está en el top 5 de los productos que más importamos. Según los datos del Ministerio de Economía, en 2024 compramos arroz indio por valor de 12,36 millones de euros, pero por encima del arroz están las semillas oleaginosas (19,88 millones de euros), las grasas animales o vegetales (20,57 millones), el café (20,62 millones), pepinos y pepinillos en conserva (21,95 millones), anacardos (26 millones) y, en primer lugar, moluscos congelados (130,74 millones).
En sentido contrario, el fin de los impuestos podría suponer una ventaja para los productos españoles y un impulso considerable para nuestros dos mayores éxitos: el aceite de oliva (35,18 millones de euros exportados en 2024) y los guisantes (14,24 millones), según datos de 2024.


