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El batacazo del dólar dispara el oro y el temor a una crisis global de alcance desconocido

La caída del dólar, que ha llevado al euro a cotizar a 1,20 dólares, comienza a preocupar mucho. De momento, la Fed no baja tipos.

La caída del dólar, que ha llevado al euro a cotizar a 1,20 dólares, comienza a preocupar mucho. De momento, la Fed no baja tipos.
Un fuerte desplome del dólar dispara los temores por una espiral inflacionista en EEUU y una crisis de proporciones desconocidas. | Pixabay/CC/Foto-Rabe

¿Qué demonios está pasando con el dólar? En la sesión del pasado martes se desplomaba hasta límites no vistos desde 2021, cuando cada euro podía cambiarse por más de 1,20 dólares. Y sucedió después de que el presidente norteamericano se pronunciara sobre la divisa americana: "Está teniendo un comportamiento excelente", decía. Mientras, los analistas señalan tres factores clave para este comportamiento. Las expectativas de mercado, que se han confirmado este miércoles, eran que la Fed no bajaría tipos. No solo eso, tras su reunión de dos días, no han mostrado ninguna prisa por volver a recortar los tipos.

Otros analistas apuntan a que habría perdido atractivo como activo refugio dentro de los EEUU, además de que, tras el rally del mercado americano en los últimos años, comienza a percibirse a los mercados emergentes como mejores destinos, lo que mueve mucho capital fuera de la zona de influencia del dólar.

Sea como fuere, lo que está sucediendo es que el dólar está cayendo y lo hace con fuerza, algo que debería preocuparnos a todos. Para las autoridades norteamericanas, este comportamiento del dólar, en esencia, le reporta dos ventajas: la primera, reducir su deuda pública, extraordinariamente abultada y que se sitúa en el entorno del 124% del PIB a fecha de este miércoles. La devaluación monetaria tiene un efecto positivo sobre los deudores, ya que la moneda en la que se debe pierde poder adquisitivo y, por lo tanto, la deuda real existente disminuye, en lo que se conoce como efecto licuadora.

La segunda ventaja es la de la competitividad de su economía, pujante y competitiva de facto, pero con una moneda más débil, sus productos y servicios se vuelven más atractivos para el exterior. Digamos que, para aquel que compra productos americanos en dólares, las operaciones le salen más baratas.

Sin embargo, estas dos aparentes ventajas esconden un problema mayúsculo, que en el caso del dólar trasciende las fronteras de los EEUU Primero, porque en esencia, que una moneda pierda poder adquisitivo se traduce en inflación y en empobrecimiento sistemático de toda la economía.

Suele decirse que una economía puede generar tanta masa monetaria (impresión de dinero y finalmente inflación) en la misma medida que consigue crecer, si lo hace en paralelo al crecimiento de su economía y la economía norteamericana ha crecido de manera muy notable en los últimos años, con un promedio en los últimos cinco años de un 3% anual. Sin embargo, la impresión de moneda, la generación de masa monetaria (conocida como agregado M2) ha crecido a un ritmo medio anual del 5%. Si ampliamos la foto a los últimos 15 años, el PIB norteamericano promedia un crecimiento medio anual ligeramente por encima del 2%, mientras que el agregado monetario ha crecido en el mismo periodo a un ritmo anual de casi el 7%.

Este desequilibrio, en el caso de EEUU nunca ha preocupado demasiado, ya que el mundo demanda dólares por ser considerada la moneda de reserva mundial. En términos coloquiales podríamos decir que EEUU exportaba inflación, ya que el mundo entero demanda dólares.

EEUU imprimía moneda que era adquirida a lo largo y ancho del mundo. Y aquí es donde llega el delicado equilibrio de la moneda: mientras la economía norteamericana sea fuerte y su moneda también lo sea, el mundo seguirá queriendo dólares. En el momento en el que el mercado considere que la moneda deja de ser fuerte, esta puede comenzar a regresar a EE. UU. Y si esto sucede, podemos experimentar una crisis de proporciones desconocidas.

En *Con Ánimo de Lucro*, Gustavo Martínez, asesor financiero, profesor de la UFM y experto en oro ha sido uno de los pocos analistas que ha estado avanzando sistemáticamente el comportamiento del oro con base en esta misma tesis de inversión. Hace solo unos días nos decía en este mismo espacio que, a medida que la desconfianza en el dólar crezca, el oro seguirá subiendo, y tiene sentido que crezca la desconfianza sobre el dólar por las políticas irresponsables en cuanto a tipos de interés, deuda pública, déficit crónico y agregados monetarios.

El mundo empieza a desconfiar de la fortaleza del dólar y su cotización empieza a dar señales. Si las tesis de los analistas más avezados en esta cuestión están en lo cierto, de seguirse este ritmo de devaluación podríamos encontrarnos con un problema de primer orden y consecuencias desconocidas.

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