
Las jornadas que celebró este viernes la patronal madrileña sobre energía nuclear e industria sirvieron también para escuchar las reflexiones de dos relevantes empresarios españoles: Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties, y Clemente González, presidente del Grupo Aliberico. Ambos insistieron en el error que supondría que España renunciara a la energía nuclear, un error "estratégico" como el que hace unos días lamentaba el alemán Friedrich Merz sobre su país, pero también opinaron de otras cuestiones relativas a las dificultades a las que se enfrentan empresarios e industrias en España frente a la sobrerregulación, la burocracia y el cortoplacismo político.
En un coloquio moderado por Javier Santacruz, Clemente sentenció que "tenemos un problema con la productividad" en España y "una de las razones es por que la administración pública nos envía meteoritos de los que hay que protegerse". "Hoy tengo que perder dos horas para explicar algo que es de sentido común", bromeó el empresario, "podría estar trabajando y no, tengo que hablar por algo que es de cajón". España, continuó, tiene condiciones empresariales que "son producto de la suerte" y otras "con las que podemos trabajar". Entre las brindadas por el azar, Clemente citó su "posición geoestratégica", que hace que muchos cables submarinos pasen por España de manera que "el 2 por ciento de los datos pase" por aquí. Entre las que hay que trabajar citó la "robustez" de la red, punto en que citó la necesidad de mantener la nuclear. Un planteamiento que el empresario extremeño lleva años defendiendo al tiempo que su Socimi se vuelca en la inversión en centros de datos, para los que una energía firme es clave.
¿Qué supone para la imagen de España, en su opinión, este remar en contra con la nuclear? Para Clemente, "refuerza la imagen que nos persigue de inconsistencia y de primacía de ideologías trasnochadas sobre el sentido común". En su opinión, pese al apagón, España "tiene una red magnífica, que puede mejorar con un poco de inversión", y "un brutal exceso de generación sobre el consumo". Frente a esto, el viraje nuclear "es incomprensible y más después del harakiri público de Alemania: con todo el mundo partiéndose la caja del Energiewende, va España y se tira por el mismo barranco". Al respecto, el empresario vaticinó que si "se lleva a cabo la salvajada de Almaraz", tras enfriarla "vendrá alguien a reabrirla y va a costar un montón de dinero. A nadie le importa: es dinero del contribuyente, que se tira por el inodoro".
Para el empresario, "si hubiera sentido común habría que abrir un diálogo entre industria y sector público" sobre aspectos básicos como la inversión en redes y el acaparamiento de los puntos de acceso, donde ""son los que tienen penetrada la administración los que trincan la energía" y se la venden a otros". "¿Por qué no me vende el Estado a mí y con ese cerro de millones se arregla la red?", dijo Clemente, que también habló de que también se podría dialogar sobre cómo servir al respaldo de la red desde los centros de datos.
Mientras, Clemente González Soler, fundador del Grupo Aliberico, líder europeo en producción de aluminio, lamentó cómo la industria ha caído casi 23 puntos en el PIB español hasta el 11,5% actual cuando el sector significa "empleo estable, mejor remunerado, innovación y ayuda a las exportaciones". El mundo, consideró, "está cambiando a una velocidad enorme y los "reguladores en Bruselas y en España están anclados en el pasado". En su opinión, mientras EEUU se dedica a innovar y China a producir, la UE sigue empeñada en regular.
Bruselas, una "máquina de sobrerregulación"
En el coloquio, el empresario insistió en que la energía, su precio, y la seguridad de suministro son claves, citando lo ocurrido la pasada semana, cuando entre otras su fábrica Iberfoil, en Sabiñánigo, tuvo que parar tras la llamada de Red Eléctrica. Tras recordar que reciben una remuneración por su disponibilidad, enfatizó que estas situaciones siguen siendo "un problema grande para la industria": "Tener una energía estable, competitiva y autosuficiente será clave para que podamos desarrollarla".
González destacó en que la industria se siente "sola" y recalcó, sobre la demanda energética que no despega en España, que "no lo hace porque no queremos". Echó en falta diálogo para soluciones como la producción industrial "en horas de bajo consumo" pero aquí, lamentó, "cada uno va a lo suyo". "No veo a nadie capaz de hacer propuestas, falta una coordinación. A la industria no la defiende nadie. Y el acero", apuntó, "casi todo se ha ido de España".
El empresario insistió en la necesidad de respaldar a la industria, para la que hay "ideas y capacidad de financiación". "El tema", señaló, es que "por lo menos no te pongan pegas". "La máquina de sobrerregulación de Bruselas funciona a la perfección", añadió, y "eso nos lo tenemos que cargar, tiene que haber un proceso de desregulación enorme". Para González, hace falta "revisar en qué nos equivocamos" y ser capaces "desde la sociedad civil de explicar las cosas".
"Nos sentimos abandonados"
En el foro, el empresario insistió lo que le dice a "algún ministro": "No conocéis lo que tenéis en España", el "mejor país para invertir y para vivir". "Pero hace falta", insistió, que "Bruselas y Madrid conozcan de cerca a los clientes, nos sentimos abandonados". En alusión al problema del precio de la energía, y el efecto del cierre nuclear, señaló la responsabilidad de las administraciones en "preocuparse por que el entorno" en que se mueven las empresas las haga cada vez más competitivas. Desde su posición de "no trabajar para la administración" y no moverse en un mercado regulado, aseguró que tienen la "responsabilidad de decir las cosas" y llamó a no "cometer el mismo error que Alemania en un mundo que "ha cambiado".
El CEO de Merlin Properties incidió en esta idea: en tiempos "muy convulsos" pidió "no tocar lo que hay". Y sobre la nuclear, avisó de que habrá que pensar qué hacer en el futuro para sustituir el actual parque nuclear, lanzando la idea de reactores nuevos en las actuales ubicaciones o pequeños reactores. "Lo suyo sería poner en Almaraz más reactores, y en otros muchos sitios", dijo señalando cómo mientras "Italia emprende su programa nuclear", Portugal lo intenta y "Marruecos pide paso, "nosotros estamos con el litio en la mano" y China aumenta sus emisiones de CO2 "como una Alemania completa cada año".

