
En los últimos dos años el retinol, el derivado de la vitamina A que durante décadas fue la estrella de las cremas antiedad y muchos sérums para el acné, ha pasado a ser un ingrediente restringido en el mercado europeo. Por eso, a día de hoy es muy complicado encontrar productos con una alta concentración en retinol y las marcas han optado por reformular sus cremas y buscar alternativas que no choquen con la normativa.
El Reglamento europeo de cosméticos que se aprobó en abril de 2024 fija un límite máximo de retinol del 0,3% para productos faciales y 0,05% para productos corporales. Además, obliga a advertir en el etiquetado sobre la ingesta total de vitamina A. Desde 1 de noviembre de 2025 no se pueden introducir en el mercado europeo productos nuevos que no cumplan las condiciones, pero las tiendas tendrán hasta mayo de 2027 para agotar su stock.
En lugar de informar al consumidor, las autoridades sanitarias consideraron que debían evitar la sobreexposición de los ciudadanos a la vitamina A obligando a los fabricantes a reducir el retinol en las cremas porque, sumadas a otro tipo de alimentos, suplementos o cosméticos, podrían ser dañinas. Es decir, las cremas con retinol no son peligrosas. Sin embargo, el exceso de vitamina A (la mayor parte de las veces debido a la ingesta excesiva de suplementos alimenticios) puede ser tóxica, provocar náuseas y vómitos y, en casos extremos, daños en el hígado o peligro para el feto en caso de embarazo.
La reacción de la industria
Desde noviembre de 2025 no se pueden lanzar en la UE fórmulas con concentraciones superiores a las permitidas, así que las marcas líderes de la industria han decidido reformular sus productos para ajustarse al 0,3 % (o 0,05 % en corporales) y mantener presencia comercial en la UE. En la mayor parte de los casos, el stock que pudiera quedar se ha redirigido a mercados no europeos y muchas marcas incluso han decidido retirar los lotes más "potentes" de las tiendas para transmitir un mensaje de seguridad.
Obviamente ese cambio ha implicado un elevado coste para la industria (reformulación, investigación de nuevas alternativas, rediseño del etiquetado, gestión de stocks, campañas informativas…), aunque la mayoría de las firmas ha evitado reconocer este extremo y han centrado sus comunicados en la oportunidad que supone para innovar y "mejorar".
Alternativas al retinol
La transición no significa un adiós a la vitamina A: la industria busca derivados o sustitutos que ofrezcan beneficios similares, pero con un perfil distinto y más tolerante a las pieles sensibles. Estos son los más citados:
- Retinal (retinaldehído): es un derivado de la vitamina A, "primo" del retinol. Funciona de forma muy parecida en la piel, pero actúa más rápido. No está regulado exactamente igual que el retinol, por eso muchas empresas lo están usando como sustituto en sus nuevos productos. Algunas marcas lo presentan como una opción "más potente" o "más eficaz", aunque, como todo en cosmética, depende de la fórmula y de cada piel.
- Retinoides "sintéticos" o análogos (retinoides cosméticos de nueva generación): compuestos diseñados en laboratorio para imitar los efectos del retinol (renovar la piel, mejorar líneas finas) pero, en teoría, con menos efectos secundarios, como enrojecimiento o descamación. No son el "retinol clásico", pero buscan dar resultados similares. Al ser moléculas distintas, no siempre están sujetas a las mismas restricciones legales.
- Bakuchiol: es un ingrediente de origen vegetal que se ha popularizado como el "retinol natural", aunque químicamente no lo es. No es vitamina A. Suele ser más suave para pieles sensibles y muchas marcas lo están usando para clientes que quieren beneficios antiedad pero sin los posibles efectos irritantes del retinol.
- Formulaciones combinadas: antioxidantes, péptidos, ácidos suaves y humectantes (ceramidas, niacinamida, ácido hialurónico).
Los especialistas recuerdan que, con retinol o con sus alternativas, la clave es la prudencia y la constancia: empezar con concentraciones bajas, usar el producto por la noche, aplicar protector solar a diario y espaciar las aplicaciones si aparece irritación. En embarazadas o personas con piel muy sensible, recomiendan evitar los retinoides y optar por opciones más suaves.

