
En un momento como el actual, en el que la izquierda radical trata de patrimonializar la democracia y la derecha populista plantea una enmienda a la totalidad contra el sistema, se hace necesario recuperar el pensamiento de pensadores clásicos de la tradición liberal. Uno de ellos es, indiscutiblemente, Alexis de Tocqueville, uno de los grandes pensadores de la democracia, que señaló el camino efectivo hacia la libertad y alertó de los peligros que esconde el propio sistema democrático.
Precisamente, la Fundación FAES acaba de presentar este jueves la biografía del pensador francés, 'Tocqueville, un liberal único', elaborada por Eduardo Nolla, catedrático de Teoría Política y uno de los mayores expertos a nivel mundial en la figura y el pensamiento del autor de La democracia en América. De este modo, en el acto de presentación han participado, además del propio autor, el expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, el exconsejero de Hacienda y Economía de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, y el presidente del Senado, Pedro Rollán, que han puesto en valor la obra de Tocqueville.
Tocqueville, un liberal único
La Fundación FAES tiene en marcha una colección de biografías de los grandes pensadores liberales. Precisamente, hace unos meses, se editó una obra sobre Raymond Aron. Ahora la fundación que preside José María Aznar ha publicado una biografía de Tocqueville escrita por uno de los mayores expertos a nivel mundial en la figura y el pensamiento del autor, Eduardo Nolla, catedrático de Teoría Política.
En la presentación de la obra, el presidente del Senado, Pedro Rollán –que ha recordado que, para Tocqueville, "la democracia auténtica es aquella donde existe un equilibrio entre la igualdad y la libertad", así como que constituye "la mayor cantidad posible de libertad, de ilustración y de poderes concedidos a todos"–, ha subrayado que "este libro es un homenaje a la democracia y a la libertad, incorporadas en la vida, pensamiento y obra de uno de los grandes pensadores del siglo XIX, como fue Alexis de Tocqueville". No obstante, ha enfatizado también que la obra "es una reflexión sobre nuestro presente", puesto que "nos recuerda que la democracia está sometida a ataques y amenazas continuas, y esta misión nos convoca a todos".
Del mismo modo, el patrono de FAES y exconsejero de Hacienda y Economía de la Comunidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, también ha subrayado la altura académica e intelectual del autor de la biografía y de la propia obra. Según Lasquetty, esta obra se convertirá en la biografía clave del pensador francés, como ya ha ocurrido con la edición crítica de La democracia en América elaborada por Nolla. De este modo, el patrono de FAES ha destacado también que Nolla es claramente deudor del legado de Díez del Corral y, por tanto, de forma indirecta, de Ortega y Gasset.
Concretamente, Lasquetty ha destacado que Nolla "se toma en serio al biografiado". Así, ha explicado que, en el fondo, "el libro está escrito a partir y sobre la lectura de miles y miles de cartas, de notas, de discursos, de borradores, de artículos, incluso de tachaduras en los márgenes de toda la obra de Tocqueville". De hecho, ha comentado que la gran mayoría de las notas citadas en la biografía no proceden de las grandes obras del pensador francés, ni tampoco de sus memorias, sino de "las cartas, de las notas, de los discursos, de los apuntes que iba tomando Tocqueville".
Como ha destacado Lasquetty, todo ello nos permite "no solo conocer el pensamiento de Tocqueville y su vida, sino cómo se formó el pensamiento de Tocqueville, las experiencias, las conversaciones, las visitas, las creencias, los razonamientos que le llevaron a formarse un juicio y escribirlo". En este sentido, ha querido concluir que este juicio "ha estado vigente y sigue vigente en todo momento desde que lo escribió hace 190 años", destacando que se trata de "un juicio sobre la libertad, sobre la igualdad, sobre el despotismo, el miedo a la pérdida de la libertad cuando se trata de imponer a sangre y fuego la igualdad, el reconocimiento de que la democracia es el lógico acompañamiento político institucional para la libertad, pero que no es difícil (...) que la democracia se vuelque contra la libertad, y eso sucede cuando se olvida o cuando se aplasta el sentido originario, el sentido que da justificación a la democracia, que es solo y exclusivamente al servicio de la libertad para proteger la libertad".
Por su parte, el catedrático de Teoría Política y autor de la biografía de Tocqueville editada por FAES, Eduardo Nolla, ha subrayado que "si el amor a la libertad es un requisito para ser liberal, no hay un liberal mejor que Tocqueville". Al respecto, ha recordado que "él decía de sí mismo que era un liberal de una especie nueva: sabía que compartía muchas cosas con el liberalismo clásico, pero también que estaba creando algo distinto y que lo que estaba haciendo alrededor del concepto único, plenamente humano y que define al ser humano, la libertad, (...) era distinto, que no había liberales como él".
Así las cosas, Nolla ha destacado que "el gran descubrimiento de Tocqueville fue explicar que aún con todos esos engranajes en marcha y perfectamente lubricados, el resultado podía ser un sistema despótico, sin libertad y además con un tipo de opresión mil veces peor que cualquier forma de opresión o de despotismo anterior". Así, ha explicado que, tal y como explica Tocqueville, "un país puede ser democrático en el sentido de ser un sistema donde las decisiones las toma la mayoría, donde los artefactos políticos funcionan apropiadamente y simultáneamente no ser un sistema donde los ciudadanos gocen de libertad".
Con todo, profundizando en las ideas políticas del pensador francés, Nolla ha detallado que en el nuevo despotismo que describe Tocqueville "la sociedad desaparece y pierde su fuerza en tanto que generadora de cambio y filtro protector de la acción del Estado". De esta forma, "el individuo se encuentra aislado frente a la acción del poder político, que de ser la expresión del poder social convierte en su amo y titular, ocupando el lugar de la sociedad y destruyendo cualquier resistencia".
Finalmente, el presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, ha defendido que "volver a Tocqueville nunca fue más oportuno", subrayando que "sus temas son nuestras vivencias cotidianas; sus pronósticos de hace dos siglos podrían pasar como el mejor diagnóstico del presente". Concretamente, ha destacado que "hoy asistimos al cuestionamiento radical de todas las figuras de autoridad y mediación, más conocidas como élites".
De hecho, Aznar ha querido enfatizar que "Tocqueville nos recuerda que para restablecer el equilibrio en nuestras sociedades nada sería peor que renunciar a los valores de la Ilustración, pero que al mismo tiempo se hace urgente recuperar otros valores tradicionales caídos paulatinamente en desuso". Asimismo, ha explicado que "Tocqueville anticipó los peligros de lo que hoy llamamos la trampa de la dependencia, no confundió la necesidad de una política social con el asentimiento a fórmulas de pupilaje estatal".


