
La Casa Blanca ha vivido este viernes una de sus jornadas más tensas. Tras conocerse el fallo del Tribunal Supremo que tumba la base legal de sus aranceles, el presidente Donald Trump ha comparecido en Washington con un tono inusualmente beligerante, incluso para sus estándares: en lugar de un análisis de la sentencia judicial, el mandatario ha realizado una enmienda a la totalidad contra los magistrados que, a su juicio, han traicionado a la nación.
"Una desgracia para Estados Unidos"
Sin paños calientes, Trump ha calificado la resolución de "profundamente decepcionante" y ha confesado sentirse "avergonzado" de la actuación de la corte. Para el presidente, el rechazo a la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) no es una interpretación jurídica razonable, sino un acto de cobardía política. "Estoy absolutamente avergonzado de que no hayan tenido el valor de hacer lo que es correcto para nuestro país", sentenció ante los medios.
Trump ha sido especialmente duro no solo con los magistrados progresistas de la institución, sino con aquellos de tendencia conservadora que no se alinearon con sus tesis. Trump ha tachado a los jueces firmantes de ser una "desgracia" y de actuar como "perritos falderos" de los demócratas radicales y de los RINOS (republicanos solo de nombre). En su retórica, el fallo no responde a la Constitución, sino a una supuesta sumisión ante "intereses extranjeros" y un movimiento político globalista.
El muro de los "antipatriotas"
En un ataque directo a la línea de flotación del Poder Judicial, el mandatario ha tildado de "antipatriotas" a los miembros del tribunal que votaron 6 a 3 contra la Casa Blanca. "Son un 'no' en automático, sin importar lo buenas que sean tus ideas", lamentó, acusándoles de ser "estúpidos" y de bloquear activamente el camino para que Estados Unidos vuelva a ser "fuerte y grande".
Por el contrario, el presidente ha querido marcar una línea divisoria clara dentro de la terna judicial, felicitando efusivamente a los tres magistrados que sí validaron su interpretación: Clarence Thomas, Samuel Alito y Brett Kavanaugh. Para Trump, ellos son los únicos que mantienen la lealtad a la soberanía económica de los estadounidenses frente al "caos" que, según él, provocará esta sentencia.
Contraataque por decreto: nuevo arancel del 10%
Lejos de mostrarse amedrentado por el varapalo judicial, Trump ha utilizado su comparecencia para anunciar un contraataque inmediato. Con el objetivo de esquivar los efectos del fallo, ha confirmado la firma de una orden ejecutiva bajo la Sección 122 para imponer un nuevo arancel global del 10% que entrará en vigor en apenas tres días.
Aunque esta vía tiene una caducidad de 150 días, el presidente la ve como una herramienta de choque mientras se inician investigaciones bajo la Sección 301 contra las "prácticas comerciales injustas" de otros países. Trump ha advertido de que la decisión del Supremo generará un "completo desastre" legal, con litigios que podrían alargarse un lustro y que obligarían al Estado a reintegrar miles de millones de dólares a empresas importadoras, algo que considera una puñalada por la espalda a las arcas públicas.
