
El sector del tomate denuncia la "desaparición" de las estadísticas oficiales sobre las importaciones procedentes de Marruecos y del Sáhara Occidental. Desde el pasado otoño, esos datos han dejado de reflejar volúmenes normales, pese a que el producto sigue llegando con regularidad a los mercados comunitarios.
Según las cifras disponibles en el portal de la Comisión Europea, a partir de octubre de 2025 los registros de entrada de tomate marroquí caen de forma brusca y anómala. Por ejemplo, en enero de 2026 se notificaron 12.800 toneladas de tomate, frente a las más de 53.000 toneladas registradas en enero de 2025
Ese contraste ha levantado sospechas entre productores y exportadores, que aseguran que, digan lo que digan las estadísticas oficiales, la presencia de tomate de origen marroquí en los lineales no ha disminuido.
Bruselas admite problemas con los datos
Desde la Comisión Europea se ha reconocido que existe un problema con la actualización de la información. La explicación oficial apunta a retrasos en el envío de datos por parte de varias autoridades aduaneras de los Estados miembros, lo que provoca que las estadísticas aparezcan incompletas durante meses. En teoría, una vez se incorporen esos datos, las cifras deberían corregirse.
Sin embargo, en el campo la explicación técnica no termina de convencer. Las organizaciones agrarias consideran que la falta de transparencia llega en un momento especialmente delicado, marcado por la revisión de los acuerdos comerciales con Marruecos, con los que el campo español no está de acuerdo. Además, muchos productores denuncian que, al no disponer de cifras fiables, no pueden evaluar el impacto real de esas importaciones sobre los precios y la rentabilidad de las explotaciones.
El temor a la competencia
Representantes del sector recuerdan que el tomate marroquí lleva años ganando peso en el mercado europeo, con costes de producción más bajos y un marco regulatorio distinto. En este contexto, la "desaparición" de datos alimenta la sensación de que se está jugando con cartas marcadas. "No es que hayan dejado de entrar tomates; es que no se están reflejando en las estadísticas como antes", resumen desde las asociaciones de productores.
A esta inquietud se suma el malestar por los cambios recientes en las normas comerciales pactadas entre la UE y Marruecos. El sector critica que algunas modificaciones en el etiquetado de productos del Sáhara pueden confundir al consumidor a la hora de identificar con claridad de dónde procede lo que compra y abre la puerta a una competencia menos equilibrada.
No solo pasa en España
La preocupación no se limita al campo español. Productores de otros países mediterráneos, como Francia, Italia o Portugal, han mostrado su respaldo a las quejas y reclaman una respuesta coordinada en Bruselas. En reuniones recientes, representantes de estas regiones han advertido de que el actual marco comercial ya está pasando factura a parte del sector europeo y han pedido reglas más claras y datos fiables para poder defender sus intereses.
Las organizaciones de exportadores, por su parte, insisten en que sin información completa resulta imposible medir el efecto real de las importaciones en los precios de origen, en la planificación de campañas o en la competitividad frente a terceros países. Por eso reclaman a la Comisión Europea que refuerce los mecanismos de control y publicación de datos para evitar "apagones" estadísticos como el actual. Mientras tanto, Bruselas promete que las cifras se irán regularizando conforme los Estados miembros actualicen sus registros.


