
Bizcochos, chocolates, yogures, tartas de queso, platos salados.. parece que el pistacho se ha vuelto omnipresente y, obviamente, esa tendencia se refleja en el campo. El cultivo de pistacho en España continúa expandiéndose y se consolida como una de las alternativas agrícolas más rentables frente a los cultivos tradicionales. La producción de pistacho ha aumentado un 73,6% en el último año, según los últimos datos provisionales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para la campaña 2025-2026 recogidos por EFE.
Si se amplía la perspectiva, el salto es todavía más llamativo porque España ha pasado de 8.210 toneladas en la campaña 2018/2019 a 42.374 toneladas en la actual. El incremento supera el 140% respecto a la media de los últimos ejercicios. El pistacho ya no es un cultivo experimental ni minoritario: se está convirtiendo en una pieza relevante dentro del mapa agrario nacional.
De cereal, olivo o viña… a pistacho
Detrás de este crecimiento hay una transformación silenciosa del campo. Buena parte de las nuevas plantaciones de pistacho han sustituido cultivos como el cereal —trigo y cebada principalmente—, que arrastraban problemas de rentabilidad. En otras zonas también ha reemplazado parcelas de olivar tradicional e incluso viñedo, especialmente donde los márgenes eran más ajustados o la falta de agua complicaba la viabilidad.
El atractivo es claro: se trata de un cultivo leñoso adaptado a climas continentales, resistente a la sequía y con una demanda internacional creciente. Aunque requiere paciencia —tarda unos ocho años en entrar en plena producción—, las expectativas de ingresos por hectárea han convencido a muchos agricultores para reconvertir sus explotaciones.
Castilla-La Mancha, a la cabeza
Por comunidades autónomas, Castilla-La Mancha lidera con claridad la producción nacional, rozando las 20.000 toneladas. Andalucía ocupa el segundo lugar y prevé esta campaña un aumento del 131 % respecto a la anterior, mientras que Aragón se sitúa en tercera posición.
La expansión se explica, en gran medida, porque las plantaciones realizadas hace una década están alcanzando ahora su madurez productiva. El resultado es un crecimiento casi exponencial que previsiblemente continuará en los próximos años, ya que aún quedan hectáreas jóvenes por entrar en rendimiento.
Mucho margen en la transformación industrial
España sigue siendo un actor pequeño en el mercado mundial del pistacho, dominado por países como Estados Unidos o Irán. Sin embargo, el margen de crecimiento no se limita a la producción en bruto.
Salvador García, consejero delegado de la compañía Víridi Horizons, especializada en plantación, gestión y procesado industrial, subraya en declaraciones a EFE que apenas alrededor del 10% de la producción nacional se transforma en ingredientes industriales como la pasta de pistacho.
Esto abre una oportunidad relevante en un mercado europeo con el desarrollo de una pasta de pistacho nacional con trazabilidad completa y sin aditivos, lo que nos permitiría competir en calidad frente a productos importados, especialmente el italiano.


