
Emilio Delgado lleva desde este miércoles por la noche soportando una gran presión interna fruto de la repercusión que ha tenido la charla que protagonizó junto a Gabriel Rufián en la Sala Galileo de Madrid, moderada por la activista Sarah Santaolalla.
En concreto, se viralizó una parte de su intervención en la que admitía el error que, a su juicio, supone que la izquierda no hable de la falta de seguridad en algunos barrios. "Joder, cuando uno vive en un barrio que es complicado, que su hijo no puede bajar a la plaza porque hay problemas, esa persona necesita que la izquierda diga algo ahí también", sostuvo el diputado madrileño de Más Madrid, quien ante una perpleja Santaolalla explicaba que "a la izquierda a veces le da pudor hablar de seguridad y necesitamos sociedades donde la gente se sienta segura", y que "hay barrios en los que los niños no pueden bajar a la calle porque hay movidas y quien diga que esto no es así es porque no ha vivido nunca en un barrio así". El público irrumpió en aplausos.
Pero esto fue algo que no gustó escuchar entre sus filas pues reconocer la inseguridad en algunas zonas o barrios es un tabú para la izquierda a la izquierda del PSOE que se ha afanado por negar de plano esta problemática y tildar de extrema derecha o fascista a todo aquel que quisiera plantear este debate.
Es que Emilio ha dicho…
— Emilio Delgado (@EmilioDelgadoOr) February 19, 2026
Lo que ha dicho Emilio ⬇️
Es importante verlo hasta el final. pic.twitter.com/jIGMD1DnN5
"Antes le he mandado un mensaje: señor Delgado, bienvenido a la extrema derecha", le dijo sonriente la portavoz de Vox en la Asamblea, Isabel Pérez Moñino, este jueves durante el debate de una Proposición No de Ley [PNL] de su partido que proponía instar a la Comunidad de Madrid para que su vez inste al Gobierno de España a "rechazar la regularización extraordinaria de más de 500.000 inmigrantes ilegales en España". El texto de los de Santiago Abascal incluía más cuestiones, entre ellas proceder a la deportación de "cualquier inmigrante legal o ilegal que cometa delitos graves o haga del delito leve su forma de vida". El PP quiso introducir algunas enmiendas al texto, pero Vox se negó por lo que su PNL no salió adelante.
Este comentario envenenado de Moñino desató la indignación de Delgado, que aún estaba procesando la resaca política de anoche y pidió la palabra al presidente de la Cámara, Enrique Ossorio, por el artículo 114.1 del Reglamento. "¿Por qué falta a su decoro o dignidad?", se interesó Ossorio. "Porque me está asociando con un grupo de extrema derecha con el que no tengo nada que ver", contestó el de Más Madrid. Una respuesta que el presidente no consideró válida a tenor de las gruesas palabras que se dedican cada semana los parlamentarios.
Y le retiró la palabra. "¡No voy a permitir que nadie me asocie con la extrema derecha!", se le pudo escuchar a pesar de tener el micrófono apagado. Y así continuó mientras Ossorio le llamaba al orden. Hasta cuatro veces lo hizo, cuando la tercera ya significa expulsión, por lo que Delgado acabó abandonando el Pleno sin que los suyos presentaran resistencia.

