
En Madrid vive Elena Cestafe, conocida cariñosamente como "Elenita", quien está considerada la persona con síndrome de Down más longeva de Europa. A sus casi 83 años —los cumplirá el próximo mes de junio—, su historia se ha convertido en un ejemplo de vitalidad, integración y calidad de vida.
Este viernes, coincidiendo con la cercanía del Día Mundial del Síndrome de Down, la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón, Paloma Tejero, visitó a Elena en la Fundación Gil Gayarre, un centro especializado en la atención a personas con discapacidad intelectual donde reside desde hace décadas.
Durante el encuentro, la regidora pudo conversar con Elena sobre su día a día y conocer de primera mano su rutina, marcada por la participación activa en distintas actividades. A la visita también asistieron la concejal de Familia, Eva Cabello, y la directora del centro, Amparo González, quienes acompañaron a la alcaldesa en un recorrido por las instalaciones.
En la fundación, las autoridades visitaron varios talleres ocupacionales, entre ellos los de artes, audiovisuales y encuadernación, que forman parte de los programas diseñados para fomentar la autonomía y el desarrollo personal de los usuarios.
Desde el Ayuntamiento de Pozuelo destacan su apuesta por la inclusión a través de una amplia oferta de actividades lúdicas y formativas. Este año se han ofertado más de 600 plazas en iniciativas destinadas a favorecer la participación de personas con discapacidad en su tiempo libre.
Actualmente, cerca de medio centenar de personas con síndrome de Down, con edades comprendidas entre los 4 y los 65 años, participan en estas propuestas, que incluyen talleres de artes escénicas, actividades acuáticas adaptadas, clubes de lectura fácil y programas de ocio durante los fines de semana y periodos vacacionales.
Gran parte de estas actividades se desarrollan en el Espacio Ocio Pozuelo, un centro municipal que se ha consolidado como referente en la atención e inclusión de personas con discapacidad en la localidad.
La historia de Elena, marcada por su longevidad y su participación activa en la comunidad, refleja los avances logrados en la calidad de vida de las personas con síndrome de Down y pone en valor la importancia de los recursos sociales y el apoyo institucional.
