L D (EFE) Ya son 55 los cadáveres hallados por la Policía en la matanza de Turbi, producida este martes en el noreste de Kenia, cerca de la frontera con Etiopía, en un nuevo enfrentamiento entre los dos clanes enfrentados de los "borana" y los "gabra". Los clanes, de descendencia somalí, son nómadas y ya se han enfrentado en otras ocasiones por el ganado y los recursos.
La oficial de Policía Peter Kituru ha confirmado este miércoles la muerte de 45 personas del clan "gabra", de las que 15 son niños, así como de diez de los atacantes "borana". La matanza también ha provocado diversos heridos, al menos dieciocho personas han sido ingresadas en el hospital Provincial de Marsabit, de las que doce son niños. Kitiru calificó la matanza como "la peor que ha sufrido la región en años".
Los atacantes del clan "gabra", cuyo número podría oscilar entre 300 y 500, robaron diversos animales, método de subsistencia de estos pueblos nómadas, aunque la Policía keniata ya ha recuperado la gran parte del ganado. Según Kituru, y aunque las razones del ataque aún no han sido determinadas, las autoridades sospechan que puede ser una represalia por un enfrentamiento similar ocurrido hace un mes.
