LD (EFE) Cientos de miembros de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) abandonaron las instalaciones de una Universidad de Quito, que les acogió desde el pasado martes, y volvieron a sus comunidades a la espera de los resultados de las negociaciones que el Gobierno ecuatoriano mantiene con EEUU para la firma de un TLC.
Sin embargo, líderes de la CONAIE advirtieron de que las protestas se mantendrán en algunos sectores rurales, aunque no con la fuerza de días pasados, cuando se paralizaron casi todas las carreteras de la sierra andina del país. Ante esa situación, el martes pasado el Gobierno declaró el estado de excepción en las provincias de Imbabura, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo y Cañar, además de dos cantones en Pichincha.
El Ejecutivo, por intermedio de su portavoz, Enrique Proaño, confirmó el repliegue de la Conaie, pero ratificó el estado de excepción en las zonas conflictivas, hasta que el país recupere completamente la paz. Además, el secretario de Comunicación de la Presidencia, insistió en responsabilizar a la Conaie por las pérdidas que pudieran causar nuevas protestas convocadas por esa organización.
Los sectores empresariales calculan pérdidas por más de 150 millones de dólares durante las protestas, mientras la Conaie insiste en que, con el TLC, ocho millones de ecuatorianos pobres saldrán perjudicados.
Mientras en Ecuador la batalla por el TLC se mantiene inalterable, en Washington, los negociadores de ambos países iniciaron una nueva ronda de conversaciones, que podría ser la última del proceso. Manuel Chiriboga, entrevistado por la televisión de su país, aceptó que hay fuertes presiones en la última etapa del proceso, aunque justificó esa situación, pues dijo que es normal que haya tensión cuando procesos de este tipo están a punto de concluir.
