Según informa El Mundo este martes, entre los mandos policiales portugueses existe la sensación de que España podría haberse extralimitado en sus funciones dentro de la operación conjunta entre los dos países. De hecho, la prensa portuguesa denunció que se detectó la presencia de agentes del CNI, sin autorización del Ejecutivo luso, en la zona "norte" de Lisboa, algo que produjo el lógico malestar en los agentes portugueses. Los responsables del organismo español emitieron una nota desmintiendo estas informaciones negando que hubieran enviado a personal a investigar en el país vecino sin permiso.
Otro elemento de discordia habría sido el detalle y la rapidez con que el Gobierno español informó de la operación en contraste con la prudencia de la Policía portuguesa. Se informó, en España, de datos que aún no habían trascendido en Portugal. Los agentes lusos, en sus comparecencias, evitaron hablar de ETA el pasado viernes y aún este lunes no mencionaban a la banda terrorista en el último comunicado. A esto se suman las informaciones sobre la cantidad de explosivos: mientras Rubalcaba los cifraba en 1.500, Portugal los estimó en la mitad, ochocientos kilos.
