Menú

Las paradojas de Ratzinger

Paradojas de la vida. Cuando se firmó la histórica Declaración luterano-católica sobre la Doctrina de la Justificación, algunos críticos católicos atribuyeron este paso al triunfo en los círculos romanos del “cardenal filoprotestante” Joseph Ratzinger. Meses después, algunos portavoces evangélicos en España achacan la Declaración Dominus Iesus a la victoria de los círculos más antiprotestantes del Vaticano (léase Ratzinger).

Paradojas similares han acompañado la trayectoria del cardenal bávaro, de quien pronunciara el Papa un singular elogio, tratándose de una persona viva y con responsabilidades en la Curia: “Joseph Ratzinger, incansable buscador de la verdad”. Si nos remontamos a los años 70, encontramos al joven teólogo Ratzinger embarcado en la aventura de lograr una teología capaz de expresar la fe de siempre con un lenguaje más fresco y actual, capaz de responder a los interrogantes que planteaba un mundo nuevo. Participó en los trabajos iniciales de la revista Concilium, de cuyos promotores se separará más tarde, al comprobar la deriva de su pensamiento en un sentido que se apartaba progresivamente del norte católico. Pero su deseo de una renovación del quehacer teológico encontrará nuevos y más apropiados moldes en la revista Communio, auspiciada por quien sería su maestro y amigo, el suizo Von Balthasar.

Con 50 años, Pablo VI le nombró arzobispo de Munich. Una nueva paradoja: todavía entonces, muchos saludaron su elección como un signo de progresismo. Pero el nuevo arzobispo vuela alto e hila fino. Su figura es lo más opuesto al oscurantismo y la cerrazón, pero no se deja seducir por la tentación de la buena fama o de lo políticamente correcto. Quiere una verdadera renovación en la línea marcada por el Concilio, y no una perversión del mismo.
Juan Pablo II le llamó pronto junto a él, para el puesto más difícil: Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Durante estos años su tarea de clarificación doctrinal, diálogo con las culturas y estímulo a la verdadera teología, ha sido infatigable y reconocida incluso por sus adversarios.

Cuando he leído las palabras que ha pronunciado el Papa el pasado Sábado ante seis mil profesores universitarios, me han parecido el mejor retrato de este hombre estúpidamente vapuleado por la prensa en los últimos días: “La fe cristiana requiere una adhesión racional y responsable a todo lo que Dios ha revelado en Cristo; ¡la fe no brota sobre las cenizas de la razón!…os invito a reconstruir un horizonte del saber abierto a la Verdad y al Absoluto”. Podría haberlo firmado Ratzinger.

En Sociedad

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj