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La frontera del abogado

Con su maletín de cuero en la mano y su aspecto de universitario progre, Txema Matanzas acudía casi todas las semanas a la Audiencia Nacional. En la sala de abogados se quitaba su cazadora vaquera para ponerse la toga de letrado. Desde ese momento pasaba a ser uno de los defensores más prestigiosos de los presos de ETA. Desde la Sala blindada habilitada para los terroristas, los clientes de Matanzas saludaban a su abogado; algunos, como los secuestradores de Ortega Lara, se enfrentaban a muchos años de cárcel.

Matanzas había realizado el salto al despacho de los abogados de ETA después de un paso por Jarrai. Para entonces, su etapa de estudiante brillante de la Universidad de Deusto quedaba ya lejana.

A partir de los noventa, su nombre sonaba ya en las dependencias policiales: en el 91, el Comando Vizcaya aseguró que el abogado había mantenido encuentros con dos miembros liberados de la organización terrorista. Un año más tarde, dos colaboradores del Vizcaya detenidos por la policía señalaron a Matanzas como uno de los enlaces de ETA. Sin embargo los detenidos, cuando llegaron a la Audiencia Nacional, se retractaron de sus declaraciones. Para entonces, Matanzas era ya un abogado conocido por los jueces y por los funcionarios. Y, sobre todo, era conocido en el colectivo de los presos: la policía tenía la convicción de que se autodesignaba como abogado de los detenidos, sin antes consultarlo. En compañía de otros compañeros como Gorostiza o Arantxa Zulueta, Matanzas visitaba regularmente a los encarcelados. En una de aquellas visitas la policía grabó una conversación de Gorostiza; el letrado animaba a seguir con la lucha. En el juicio posterior, las grabaciones fueron anuladas porque no se realizaron con autorización judicial.

Ahora a Matanzas se le considera uno de los padres espirituales de EKIN, organización que controla en la sombra la actuación de ETA. El viernes el abogado bilbaíno y Garzón se verán de nuevo, como tantas veces, en el despacho del juez. Pero en esta ocasión, Matanzas llegará en un furgón policial y sin su maletín de abogado. Le asistirá un colega.

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