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Ni contigo ni sin ti

Las encuestas de los últimos cinco días han de causar necesariamente preocupación en las filas del candidato demócrata Al Gore, quien a pesar de haber "ganado" dos de los tres debates, ha ido perdiendo porcentajes de intención de voto.

Gore, que se declaró extraordinariamente satisfecho de su actuación en el tercero y último debate del martes pasado, en que calificó su intervención de "just perfect" tiene que haberse sorprendido de verse por primera vez debajo del 40% de intención de voto y brevemente con diez puntos por debajo de su rival republicano George W Bush.

Un análisis más detallado de las encuestas revela que Gore podría estar en manos del candidato del Partido Verde Ralph Nader, quien recibe de 4 a 5 puntos de intención de voto y, si se le elimina, teóricamente, la ventaja de Bush se reduce a tan solo dos puntos. Y esto es un problema serio para Gore, pues cualquier movimiento para corregirlo puede ser contraproducente. Si apela a las tesis más progresistas de Nader pierde el voto de centro izquierda que se refugiará en Bush. Si trata de atraer al centro, se le escapan votos hacia Nader.

Parece que la única solución que ofrece alguna esperanza es que participe en la campaña el presidente Clinton, un sabio a la hora de componerse con varias tendencias, pues supo retener a su flanco izquierdo sin asustar a los moderados, aunque haya tenido que abrazar tesis y programas republicanos que había denunciado anteriormente.

Tal vez Gore no pueda ganar sin Clinton, pero teme que tampoco pueda ganar con el presidente, cuya proximidad le resulta arriesgada, no solo por los escándalos y corrupción con que la gente puede identificarlo, sino por la imagen de segundón que no ayuda para ser elegido presidente de la superpotencia.

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