Dentro del PCE se pueden distinguir, mal que bien, varias posiciones. Hay una opinión que piensa que no se deben abandonar la doctrinas fundacionales. En este ámbito, que no corriente, se encuentran la totalidad de aquellos que no les molesta que les llamen “estalinianos”, casi todos los más veteranos, que dicho sea de paso son los más activos en las acciones, reparto de octavillas, manifestaciones, pegar carteles etc. Para otros es necesario romper con un pasado que no es defendible. Son menos, ya que la mayoría de los que así piensan se han marchado del Partido. Queda el grupo mayoritario formado por todos los que creen que hay que mantener el aparato del partido: federaciones, células, clubs y el resto, incluso si hay que ceder en la “doctrina”, para después hacer lo que hay que hacer. En esto hay división de pareceres, ya que dentro de este último grupo se encuentran algunos que piensan como los veteranos, otros pretende reformar el partido y los hay que piensan que con el tiempo se podrá hacer algo nuevo.
Esta heterogeneidad es la gran debilidad de IU, mejor dicho del PCE. La diversidad es el fruto de la ausencia, una larga ausencia, de doctrina. En su lugar jugaba el modelo URSS, el mundo del socialismo real y sus realizaciones, que permitía la adhesión a una doctrina por sus frutos, sin necesidad de conocerla. El hundimiento de ese mundo “ejemplar” arrastró la doctrina. Tenían la fe del carbonero (stajanovista en este caso), creían en lo que creía el Santo Partido, y cuando el Santo Partido (de la URSS) dejo de creer, la fe se debilitó.
Hoy los modelos son débiles: Corea del Norte que espera como agua en mayo la llegada de Clinton, China en vías de aburguesamiento y Cuba que subsiste gracias a su turismo “emocional”. Con una fe evanescente, el desmenuzamiento organizativo es normal y en caso de fracaso electoral mortal.
En esta asamblea, es lo que se deduce de los “debates”, se trata de ofrecer una “imagen” de partido de izquierdas nuevo. El “cartel” que muestre la nueva imagen será, en un primer momento, para la militancia y para el público elector, el Coordinador de IU. Es necesario que sea de izquierdas y nuevo.
De los tres candidatos varones, Llamazares es el que ofrece las condiciones mejores. Es hombre del aparato del partido, lo que le confiere un carácter de izquierdista, empezó a militar durante la transición, eso muestra que es nuevo. Recuérdese lo que ha pasado en el PSOE, el secretario actual ha vivido toda su vida política en el aparato del partido, y comenzó su militancia en la transición. Hoy por hoy, Llamazares aparece como el Zapatero de IU.
La VI Asamblea de IU puede mostrar que no hay Unión, por la ausencia de unionistas y que IU es de hecho casi sólo el PCE. Parece difícil que en la situación actual se produzca un renuevo de algo en un congreso de una agrupación de partidos, de los que sólo aparece uno. El riesgo es que se pase de la Unión a la Unidad. IU permitía, teóricamente la existencia de pequeños partidos, su desaparición podría hacerlos desaparecer del panorama político. El empobrecimiento nunca es bueno.

Izquierda Unida y el PC, y 2
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