Menú

La muerte química y el mar

El buque “Ieboli Sun” era un barco concebido para el transporte de productos químicos, con doble casco para mayor seguridad. Tenía diez años de vida y había sido certificado como bueno para navegar por la misma compañía que lo había hecho para el “Erika”, barco que con su naufragio –hace ya un año- ha contaminado las costas francesas del Canal de la Mancha. “Ieboli Sun” transportaba 6000 toneladas de productos químicos de Inglaterra a Yugoslavia.

El fuerte temporal le ha hecho naufragar cuando era remolcado a puerto, ya que su capitán pidió ayuda por estar averiado.

De las 6000 toneladas transportadas, 2000 eran de alcohol isopropílico y de metiltriclorosilano. Este último producto se descompone por el agua y produce ácido clorhídrico, sumamente tóxico para todo ser viviente. Las 4000 otras toneladas eran de estireno, insoluble pero tóxico e inflamable y, además, potencialmente cancerígeno. Este estireno se transporta con un estabilizador, pero al llegar a la superficie del agua se polimerizará dando lugar a hilos y hojas que harán muy difícil su recogida.

La contaminación es grave. El producto cancerígeno puede ser asimilado por los animales marinos y transmitido al ser humano. Puede atacar los grandes criaderos de ostras de Bretaña con su producto polimerizado, arruinando por una temporada una de las industrias importantes de esa región. Y el ácido clorhídrico puede matar a todas las especies en una gran extensión, que es zona de pesca importante. Catástrofe, económica y ecológica de buenas dimensiones.

El control de los buques no es suficiente hoy día y la Comunidad Europea, alertada por la catástrofe del “Erika”, aún no ha reaccionado. Es necesario un control mucho más exigente de los barcos que transportan materiales contaminantes. E impedir su navegación en período de mal tiempo, de fuertes tempestades.

El planeta no es tan grande.

En Portada

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj