Buena labor de zapa la que está realizando la ministra de Sanidad, Celia Villalobos. El Gobierno ya tiene suficiente con lo que tiene, como para que la ministra complique más la cuestión. Sobre la falta de iniciativa y la mala política informativa del Gobierno en la enfermedad de las “vacas locas”, ya hemos llamado la atención en otras ocasiones. Pero ahora esto son palabras mayores.
Triste servicio está prestando Celia Villalobos a su Gobierno, al ministro de Agricultura y por supuesto al presidente del Ejecutivo. En una cuestión difícil y complicada, en la que la opinión pública está preocupada y los ciudadanos muy sensibilizados, llega ahora doña Celia y nos advierte de los peligros de los huesos de vaca para cocinar. ¿En que quedamos? ¿Hay peligro o no lo hay?
Con buena intención, los ciudadanos nos podemos creer los mensajes de tranquilidad del Gobierno, nos puede incluso hacer gracia ver al ministro Arias Cañete comer buenos solomillos por media España. Pero si entre ellos mismos no se ponen de acuerdo, la alarma se enciende para todos.
Supongo que el presidente del Gobierno estará preocupado por el espectáculo ofrecido por alguna de sus ministras. No estamos para juegos, ni para bromas fáciles en ruedas de prensa o entrevistas. El Gobierno debería dar una imagen seria, con una opinión formada y con una estrategia diseñada para ofrecer un mensaje tranquilizador y convincente a la opinión pública.
Por el momento, ni los propios miembros del Ejecutivo están en esa órbita. Es más, la impresión, cada vez más generalizada, es que cada uno hace la guerra por su cuenta. Y así pasa lo que pasa. Sinceramente, ministra, para recetas culinarias, consultaré a otros expertos. Me dan más tranquilidad... y estarán más sabrosas.

Calditos y estofados
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