Es una pregunta que surge en cuanto se conocen las dimensiones del cosmos. Si ha habido vida en este planeta Tierra, no parece absurdo imaginar que pueda existir en otro de los millones de sistemas solares conocidos, sistemas que pueden tener planetas semejantes al nuestro; y si los hay, es posible que exista vida y si existe vida acaso también vida inteligente.
Pero una cosa es la especulación y otra la realidad. Por eso se ha intentado detectar signos procedentes del cosmos que puedan indicar la existencia de una actividad inteligente, y para ello se ha establecido un centro de detección de señales procedentes de espacio cósmico. Se encuentra en Puerto Rico, en Arecibo, y es una parábola de 300 metros de diámetro, instalada en una depresión del terreno. Por el momento, y desde hace años, no hay informaciones seguras y la masa de datos captados es enorme, tan importante que no puede ser analizada sin la ayuda de supercalculadores. El programa de búsqueda, el llamado SETI (Search for Extraterretrial Inteligence), ha encontrado el apoyo de un equipo de investigadores de la Universidad de Berkeley, California. Estos han propuesto, y se ha aceptado, que los ordenadores de los internautas de todo el mundo, que se paran al acabar la jornada de trabajo, se interconecten y durante ese tiempo de "reposo" calculen con los datos de Arecibo.
Hay ya 25 millones de personas que han instalado el programa de ayuda en su ordenador. El resultado es un superordenador. Por ahora no hay resultados positivos, hay que ser pacientes.
A la escucha, para que sea un diálogo, hay que añadir el decir. Así, se ha lanzado mensajes al cosmos, esperando que en otros planetas alguien escuche y responda. Las distancias son enormes; se ha calculado que un mensaje enviado a un grupo de soles no muy lejanos, y que se espera que tengan planetas, tardaría en llegar unos 52 años a la estrella más próxima de las "apuntadas" por los emisores del mensaje. El tiempo necesario para alcanzar la más lejana son 70 años. Además, hay que multiplicar por dos para esperar recibir una respuesta.
El astrónomo americano Frank Drake envió, en 1974, un mensaje desde Arecibo en dirección del conjunto de estrellas N13, de la constelación de Hércules, el mensaje tardaría unos 23.000 años en llegar. A la distancia, hay que añadir el problema del contenido del mensaje. Cómo comunicar con otros seres de otro planeta de los que se desconoce la lengua. Se han ideado muchos sistemas: dibujos, formulas matemáticas y, últimamente, una empresa americana ha ideado un sistema, un lenguaje matemático que dicen que es universal. El asunto del lenguaje es capital. Trate usted de comunicar con un chino que sólo lee ideogramas mediante un lenguaje "universal", las dificultades serán grandes. Y eso que son seres del mismo planeta.
El dibujante humorista americano Sidney Harris, que publica, entre otras, en revistas científicas como Science o American Scientist, publicó hace unos años un dibujo en el que se veían a dos astrónomos paseando ante una parábola enorme, en un observatorio astronómico y uno de ellos dice: "Hemos enviado a los confines del espacio un mensaje destinado a posibles extraterrestres. Fue captado por un observatorio de Gran Bretaña. Y no han comprendido nada."

¿Solos en el Universo?
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